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Pillar GuidesNovember 16, 2021INVAMED Medical Affairs

EAP vs. varices: enfermedad arterial vs. venosa

EAP vs. varices: esta guía compara la enfermedad arterial y venosa en las piernas, con síntomas, causas y opciones de tratamiento para pacientes.

El dolor de piernas, la hinchazón y los cambios en la piel pueden derivar de problemas subyacentes muy distintos, y distinguir entre la enfermedad arterial y la venosa es un primer paso importante hacia una evaluación adecuada. Esta guía compara la enfermedad arterial periférica (EAP) y las varices —dos afecciones frecuentes pero mecánicamente distintas— para que los pacientes puedan comprender mejor por qué los síntomas y las vías de tratamiento difieren de forma tan significativa entre ambas.

¿Cuál es la diferencia fundamental entre la enfermedad arterial y la venosa?

Las arterias transportan sangre rica en oxígeno desde el corazón hacia los tejidos, mientras que las venas devuelven la sangre al corazón. La enfermedad arterial periférica ocurre cuando las arterias se estrechan debido a la acumulación de placa, lo que reduce el aporte de flujo sanguíneo a las piernas. Las varices, en cambio, resultan de la disfunción de las válvulas en las venas, lo que hace que la sangre se acumule en lugar de regresar eficientemente hacia arriba. Debido a que la dirección y la mecánica del flujo sanguíneo difieren, la enfermedad arterial y la venosa producen patrones de síntomas claramente distintos, aunque ambas afectan principalmente a las piernas.

¿En qué se diferencian los síntomas de la EAP de los de la enfermedad varicosa?

La EAP a menudo se presenta como dolor de piernas tipo calambre al caminar que se alivia con el reposo (un patrón a veces llamado claudicación), junto con pies fríos, pulsos disminuidos y, en casos más avanzados, heridas que no cicatrizan en los dedos de los pies o en los pies. La enfermedad varicosa se presenta más comúnmente como venas visiblemente abultadas o retorcidas, dolor o pesadez que a menudo empeora al estar de pie de forma prolongada y mejora con la elevación de las piernas, y a veces hinchazón o cambios en la piel cerca del tobillo. Aunque ambas afecciones pueden coexistir en el mismo paciente, especialmente con el avance de la edad, sus patrones de síntomas generalmente apuntan en direcciones diferentes durante la evaluación clínica.

¿Cómo se diagnostican estas afecciones de forma diferente?

El diagnóstico de la EAP a menudo implica medir la presión arterial en el tobillo en relación con el brazo (índice tobillo-brazo) o realizar una ecografía Doppler arterial para evaluar el flujo sanguíneo a través de las arterias. El diagnóstico de la enfermedad venosa generalmente se basa en la ecografía Doppler venosa para evaluar la función de las válvulas e identificar patrones de reflujo. Debido a que las herramientas diagnósticas se dirigen a distintos aspectos de la circulación, un médico determina qué vía de evaluación es apropiada según el patrón de síntomas del paciente y los hallazgos del examen físico.

¿Cómo difieren los abordajes de tratamiento?

El tratamiento de la EAP a menudo comienza con el manejo de los factores de riesgo —abordando el tabaquismo, la presión arterial y el colesterol— y puede progresar a intervenciones basadas en catéter, como la angioplastia o la colocación de stents, para un estrechamiento arterial más significativo. El portafolio de enfermedad arterial periférica de INVAMED incluye herramientas relevantes para esta vía. El tratamiento de las varices, en cambio, a menudo se centra en cerrar la vena disfuncional mediante técnicas como la ablación láser endovenosa, la ablación por radiofrecuencia o el cierre con cianoacrilato. Se trata de objetivos intervencionistas fundamentalmente distintos: restaurar el flujo arterial en la EAP frente a eliminar el reflujo venoso en la enfermedad varicosa.

¿Pueden coexistir la enfermedad arterial y la venosa?

Sí, y esta es una razón importante por la que se desaconseja el autodiagnóstico. Un paciente puede tener EAP e insuficiencia venosa de forma simultánea, y la terapia de compresión, comúnmente utilizada para la enfermedad venosa, puede necesitar usarse con precaución o evitarse en pacientes con enfermedad arterial significativa, ya que la compresión puede reducir aún más el flujo sanguíneo hacia una extremidad ya comprometida. Esta superposición subraya por qué una evaluación vascular exhaustiva —en lugar de suposiciones basadas únicamente en los síntomas— es un paso importante antes de iniciar cualquier tratamiento, incluidas las prendas de compresión.

Preguntas frecuentes

¿Puedo distinguir entre la EAP y las varices con solo mirarme las piernas?

No de forma fiable. Aunque las varices suelen ser visiblemente evidentes, la EAP puede estar presente sin signos visibles obvios en etapas más tempranas. Se necesita una evaluación vascular adecuada para distinguir con precisión entre ambas afecciones.

¿Es segura la terapia de compresión si podría tener ambas afecciones?

La terapia de compresión generalmente se utiliza para afecciones venosas, pero puede requerir precaución o ser inapropiada en pacientes con enfermedad arterial significativa. Precisamente por eso un médico debe confirmar el estado arterial antes de recomendar prendas de compresión.

¿Qué afección es más grave, la EAP o las varices?

Ambas afecciones merecen atención médica, pero conllevan implicaciones diferentes. La EAP se asocia con un riesgo cardiovascular más amplio y, en etapas avanzadas, con la salud de la extremidad, mientras que las varices son con mayor frecuencia una preocupación relacionada con la calidad de vida y, en algunos casos, con la insuficiencia venosa crónica. Un médico puede aclarar la gravedad para su situación específica.

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Aviso médico: Este artículo se ofrece únicamente con fines informativos y educativos generales y no constituye asesoramiento médico, diagnóstico ni recomendación de tratamiento. No sustituye la consulta con un profesional sanitario cualificado. Las indicaciones, la disponibilidad y la situación regulatoria de los productos varían según el país. Consulte siempre las Instrucciones de Uso (IFU) oficiales y acuda a un médico autorizado para recibir orientación específica para su situación. Los dispositivos INVAMED están destinados a ser utilizados por profesionales sanitarios capacitados.

Revisado por: INVAMED Medical Affairs

Este contenido está destinado a la formación de profesionales sanitarios y no constituye asesoramiento médico. Consulte siempre las guías clínicas y las instrucciones de uso del producto.

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