Tratar eficazmente la trombosis venosa profunda depende de comprender con exactitud lo que ocurre dentro de la vena, no solo de constatar que existe un trombo. Dos herramientas de imagen —la venografía con contraste y la ecografía intravascular (IVUS, por sus siglas en inglés)— se utilizan con frecuencia de forma conjunta, ya que cada una revela información distinta que la otra no puede captar por completo. Juntas, ayudan a los especialistas intervencionistas a planificar y confirmar el tratamiento con mayor precisión que cualquiera de las dos técnicas por separado.
Qué muestra la venografía
La venografía consiste en inyectar un medio de contraste en la vena y capturar imágenes radiográficas mientras este fluye por el sistema venoso. Esto genera un mapa de por dónde circula la sangre y por dónde no, delineando de forma efectiva la ubicación y la extensión de un trombo al mostrar dónde el contraste queda bloqueado o desviado. Es una técnica ampliamente disponible, relativamente rápida de realizar, y ofrece una visión general útil de la anatomía venosa a lo largo de todo el segmento tratado.
Dónde la venografía se queda corta
Aunque la venografía es excelente para mostrar los patrones generales de flujo, tiene limitaciones en cuanto al detalle. La imagen con contraste muestra la luz del vaso (su canal interior) como una silueta bidimensional, lo que significa que puede pasar por alto hallazgos más sutiles, como el grado exacto de compresión de la pared, un estrechamiento residual leve tras la trombectomía, o un trombo parcialmente adherido a la pared vascular que no obstruye completamente el flujo.
Qué aporta el IVUS
La ecografía intravascular utiliza una pequeña sonda ecográfica en la punta de un catéter, avanzada directamente dentro de la vena, para generar imágenes transversales de la pared del vaso y de la luz desde el interior. Esto proporciona a los especialistas intervencionistas una visión mucho más detallada del diámetro del vaso, el grosor de la pared y cualquier compresión o trombo residual que podría no ser evidente en una venografía estándar. El IVUS resulta particularmente valioso para identificar afecciones como la compresión de la vena ilíaca, que puede pasar fácilmente desapercibida solo con imagen de contraste.
Uso combinado de ambas técnicas durante el tratamiento
En numerosos procedimientos de TVP, la venografía se utiliza primero para mapear la carga trombótica general y guiar la navegación del catéter, mientras que el IVUS se emplea en puntos clave —particularmente después de la trombectomía— para confirmar cuánto trombo se ha eliminado realmente y si persiste alguna estenosis residual o compresión subyacente. Este enfoque combinado ayuda a reducir la probabilidad de dejar sin tratar un estrechamiento susceptible de corrección, lo cual podría de otro modo contribuir a la recurrencia del trombo.
Por qué importa la estenosis residual
Incluso tras una extracción exitosa del trombo, puede persistir cierto estrechamiento de la vena, ya sea por trombo residual, cambios crónicos de la pared, o una compresión anatómica subyacente. Identificar esta estenosis residual es importante porque un estrechamiento no tratado puede perpetuar un flujo sanguíneo deficiente y aumentar el riesgo de que el trombo reaparezca. El IVUS suele considerarse más sensible que la venografía por sí sola para detectar este tipo de hallazgo.
Cómo esto influye en la toma de decisiones del procedimiento
Cuando el IVUS revela un estrechamiento residual significativo o una compresión subyacente, como el síndrome de May-Thurner, el especialista intervencionista puede optar por colocar un stent venoso en la misma sesión para abordarlo. Este tipo de toma de decisiones en tiempo real, basada en imagenología detallada, es una de las razones por las que la duración y los pasos del procedimiento pueden variar de un caso a otro, incluso cuando la presentación inicial del trombo parecía similar en las imágenes preliminares.
¿Se utiliza el IVUS en todos los procedimientos de trombectomía por TVP?
No necesariamente en todos los casos, pero su uso es cada vez más frecuente, particularmente cuando existe sospecha de una compresión venosa subyacente o cuando se busca confirmar la integridad de la eliminación del trombo tras la trombectomía. Su uso depende del criterio del especialista intervencionista y de las particularidades de cada caso.
¿Sustituye el IVUS la necesidad de realizar una venografía?
No, ambas técnicas son generalmente complementarias y no sustitutas entre sí. La venografía ofrece un mapa general del sistema venoso, mientras que el IVUS proporciona información transversal detallada en puntos específicos de interés.
¿Puede tratarse siempre en la misma sesión un estrechamiento residual detectado por IVUS?
A menudo sí, particularmente si se dispone de un stent venoso adecuado para el hallazgo, pero esto depende de la anatomía específica, del estado general del paciente y de la evaluación del especialista intervencionista sobre el mejor curso de acción.
La disponibilidad del dispositivo y el estado regulatorio varían según el país. Comuníquese con INVAMED o su distribuidor local autorizado para obtener información regulatoria actual aplicable a su región.
