La hemorroidoplastia láser (LHP, por sus siglas en inglés) es una técnica mínimamente invasiva que utiliza energía láser dirigida para tratar las hemorroides internas desde dentro, con el objetivo de reducir el volumen del tejido sin extirpar las columnas hemorroidales ni la mucosa que las recubre. Entre las diversas longitudes de onda utilizadas en medicina láser, la de 1470 nm se ha convertido en una opción habitual para esta aplicación debido a sus características particulares de absorción en el tejido. Este artículo explica cómo funciona el procedimiento y qué lugar ocupa entre las opciones de tratamiento de las hemorroides.
¿Qué ocurre durante la hemorroidoplastia láser?
Durante la LHP, se inserta una fina fibra láser directamente en el tejido hemorroidal, generalmente a través de una pequeña punción en lugar de una incisión abierta. El láser aplica entonces energía a lo largo de la columna tratada de forma controlada, generando calor localizado que provoca que el tejido se reduzca y fibrose gradualmente en las semanas siguientes. Dado que la fibra se introduce mediante una punción y no mediante un instrumento de corte, la mucosa y la piel anales suprayacentes generalmente se preservan, una de las características que distingue a la LHP de la hemorroidectomía excisional tradicional.
¿Por qué se utiliza habitualmente la longitud de onda de 1470 nm?
La longitud de onda de 1470 nm destaca por presentar un pico de absorción relativamente alto en el agua, un componente importante del tejido blando. Esta propiedad permite que la energía láser se absorba de forma eficiente dentro de una profundidad tisular limitada, lo que puede favorecer un efecto térmico más controlado y localizado en comparación con otras longitudes de onda. Esta característica de absorción es una de las razones por las que los láseres de 1470 nm han logrado una adopción más amplia, no solo en el tratamiento hemorroidal sino también en otras aplicaciones láser vasculares y de tejidos blandos, ya que una absorción de energía predecible favorece resultados de tratamiento más consistentes entre casos.
¿Cómo se compara la LHP con la hemorroidectomía tradicional?
La hemorroidectomía tradicional implica la extirpación quirúrgica del tejido hemorroidal y generalmente se asocia con un período de recuperación postoperatoria más significativo debido a la herida quirúrgica que se genera. La LHP, al preservar la superficie mucosa y evitar una gran herida excisional, a menudo se asocia con un perfil de recuperación diferente, y muchos pacientes refieren menos dolor postoperatorio inmediato. Sin embargo, la LHP no es un sustituto universal de la cirugía excisional: generalmente se considera más adecuada para hemorroides de grado bajo a moderado, mientras que el prolapso más avanzado con tejido redundante significativo puede seguir abordándose mejor mediante técnicas excisionales o de grapado. La elección adecuada depende del grado de la hemorroide y de la evaluación del cirujano tratante.
¿Qué suele implicar la recuperación tras la LHP?
Dado que la LHP evita una herida quirúrgica abierta, muchos pacientes experimentan un período comparativamente más corto de molestias significativas, aunque suele describirse cierta sensibilidad, inflamación leve o un sangrado menor en los días posteriores al procedimiento. La mayoría de los pacientes pueden reanudar sus actividades normales con relativa rapidez en comparación con la cirugía excisional, aunque el plazo exacto depende del número de columnas tratadas y de la respuesta de cicatrización individual. Como con cualquier procedimiento para hemorroides, el seguimiento con el médico tratante ayuda a confirmar que la cicatrización progresa según lo esperado.
¿Quién podría ser candidato a la hemorroidoplastia láser?
La LHP generalmente se considera para pacientes con hemorroides internas sintomáticas, a menudo de grado II-III, que buscan una opción que evite la extirpación abierta. La anatomía del paciente, el grado de la hemorroide y los antecedentes de tratamiento previos influyen en si esta técnica es adecuada para una persona en concreto, y es un médico cualificado quien determina la idoneidad tras una exploración clínica directa.
¿Puede combinarse la hemorroidoplastia láser con otros tratamientos de hemorroides?
En algunos casos, la LHP puede utilizarse junto con otras técnicas, como la ligadura con banda elástica para un componente de prolapso acompañante, según la presentación individual. Esta decisión la toma el cirujano colorrectal tratante en función del cuadro clínico completo.
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