La guía por imagen en la ablación es fundamental para la colocación segura y precisa de sondas o antenas. Sin una visualización en tiempo real, el operador no puede confirmar que un electrodo está posicionado dentro de la lesión objetivo ni evaluar su relación con estructuras críticas cercanas a lo largo del procedimiento. Este artículo repasa las dos modalidades de imagen descritas con mayor frecuencia para guiar los procedimientos de ablación —TC y ecografía— y las consideraciones generales que orientan la selección de la modalidad.
¿Por qué es la guía por imagen central en los procedimientos de ablación?
Debido a que la ablación implica aplicar energía a un volumen de tejido definido con precisión, la colocación exacta del aplicador es esencial para tratar el objetivo previsto, al tiempo que ayuda al operador a mantener conciencia de la proximidad a estructuras que deben evitarse, como vasos principales, vías biliares, vías respiratorias o nervios. La imagen se utiliza en varias etapas: planificación previa al procedimiento, guía intraprocedimiento y evaluación posterior al procedimiento.
¿Cómo se utiliza la guía por TC en la ablación?
La guía por TC ofrece imágenes transversales con una resolución anatómica detallada, lo que resulta especialmente útil para lesiones en órganos donde la visualización ecográfica puede ser limitada, como el pulmón (debido al contenido de aire) o el hueso. La guía por TC también se describe comúnmente para lesiones profundas o aquellas ocultas por gas intestinal o costillas suprayacentes.
Durante un procedimiento guiado por TC, el operador normalmente adquiere imágenes intermitentes para confirmar la trayectoria y la posición final del electrodo o la antena en relación con el objetivo. Algunos centros utilizan TC con fluoroscopia, que proporciona una retroalimentación de imagen más continua durante el avance de la aguja, sujeta a consideraciones sobre la dosis de radiación.
¿Cómo se utiliza la guía por ecografía en la ablación?
La guía por ecografía ofrece visualización continua y en tiempo real sin radiación ionizante, lo que la convierte en una modalidad descrita con frecuencia para lesiones en órganos como el hígado, el riñón y la tiroides, donde el objetivo y las estructuras circundantes se visualizan bien mediante ecografía. La ecografía permite al operador seguir de forma continua el electrodo o la antena a medida que avanza, y observar los cambios en la ecogenicidad del tejido a medida que se aplica la energía, lo que puede proporcionar cierta retroalimentación intraprocedimiento sobre el progreso del tratamiento.
¿Qué factores influyen en la elección entre la guía por TC y por ecografía?
La selección entre la guía por TC y ecografía —o una combinación de ambas— depende de varios factores:
- Ubicación del órgano y la lesión, dado que algunos tejidos (como el pulmón o el hueso) se visualizan mejor mediante TC, mientras que otros (como el hígado, el riñón o la tiroides) suelen visualizarse bien mediante ecografía
- Visibilidad de la lesión, o la claridad con la que el objetivo puede distinguirse del tejido circundante en una modalidad determinada
- Necesidad de retroalimentación continua en tiempo real durante el avance del electrodo, que la ecografía generalmente proporciona con mayor facilidad
- Consideraciones sobre la exposición a radiación, especialmente relevantes para los abordajes guiados por TC
- Formación del operador y disponibilidad de equipos institucionales
Algunos procedimientos utilizan un enfoque de fusión o combinado, que incorpora ambas modalidades o datos de resonancia magnética previos al procedimiento registrados con la imagen intraprocedimiento, según la capacidad institucional.
Preguntas frecuentes
¿Es una modalidad de imagen universalmente preferida para la ablación?
No. La selección de la modalidad depende del órgano, las características de la lesión y la práctica institucional. Tanto la guía por TC como por ecografía están bien establecidas en la literatura de oncología intervencionista, cada una con ventajas según la situación.
¿Elimina la guía por ecografía la necesidad de imágenes por TC por completo?
No necesariamente. Muchos protocolos utilizan TC o resonancia magnética para la planificación previa al procedimiento y la caracterización de la lesión, incluso cuando se utiliza la ecografía para la guía en tiempo real durante el procedimiento.
¿Puede la guía por imagen detectar complicaciones durante el procedimiento?
La imagen puede ayudar a los operadores a identificar ciertos hallazgos intraprocedimiento, pero una evaluación integral de las complicaciones normalmente también implica un control clínico y, cuando está indicado, imágenes adicionales posteriores al procedimiento según lo determine el médico tratante.
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