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Hemorrhoid & Fistula ManagementMay 7, 2022INVAMED Medical Affairs

La escalera terapéutica de las hemorroides: de la fibra a la cirugía

Opciones de tratamiento de las hemorroides explicadas paso a paso, desde las medidas conservadoras de fibra y estilo de vida hasta los procedimientos ambulatorios y la cirugía.

El tratamiento de las hemorroides se entiende mejor como una vía escalonada que como una decisión única. La mayoría de los pacientes comienza con medidas conservadoras sencillas, y solo una minoría avanza hacia procedimientos ambulatorios o la cirugía. Concebir el manejo de las hemorroides como una escalera terapéutica ayuda a los pacientes a comprender por qué un médico podría comenzar con recomendaciones dietéticas en lugar de proponer de inmediato un procedimiento, y qué suele motivar el paso a una intervención más activa.

¿Qué se encuentra en el escalón inferior de la escalera terapéutica?

El primer peldaño es el manejo conservador, que incluye aumentar la ingesta de fibra dietética, garantizar una hidratación adecuada, evitar el esfuerzo prolongado o permanecer mucho tiempo sentado en el inodoro, y utilizar tratamientos tópicos, como cremas de venta libre, para reducir las molestias y la inflamación. También suelen recomendarse los baños de asiento tibios para calmar el tejido irritado. En muchos pacientes con hemorroides leves, de grado I o grado II inicial, se informa habitualmente que estas medidas por sí solas proporcionan un alivio significativo de los síntomas en pocas semanas.

¿Cuándo entran en juego los procedimientos ambulatorios?

Si las medidas conservadoras no controlan adecuadamente los síntomas, o si las hemorroides presentan un grado más alto según la escala de clasificación interna, los procedimientos ambulatorios suelen ser el siguiente paso. Estos incluyen la ligadura con banda elástica, en la que se coloca una pequeña banda en la base de una hemorroide interna para interrumpir su aporte sanguíneo, la coagulación por infrarrojos y la escleroterapia por inyección. Estos procedimientos generalmente se realizan sin anestesia general, a menudo en el entorno de una consulta, y suelen implicar un tiempo de recuperación menor que la cirugía. La elección entre estas opciones depende del grado de la hemorroide, del número de columnas hemorroidales afectadas y de la experiencia del médico con cada técnica.

¿Qué hay de las nuevas técnicas mínimamente invasivas?

Más allá de los procedimientos ambulatorios tradicionales, en los últimos años varias técnicas mínimamente invasivas han ampliado la escalera terapéutica. Entre ellas se incluyen los abordajes de coagulación térmica, que emplean energía controlada para inducir una respuesta de reducción en el tejido hemorroidal, y las técnicas de embolización, que actúan sobre el aporte arterial que irriga las columnas hemorroidales. Estas opciones generalmente se consideran para pacientes cuyos síntomas persisten a pesar de los procedimientos ambulatorios básicos, o como una vía alternativa que algunos pacientes y médicos prefieren frente a las opciones quirúrgicas en la enfermedad de grado II-III. Como en los escalones anteriores de la escalera, es un médico cualificado quien determina la idoneidad en función del grado de la hemorroide, la respuesta a tratamientos previos y la anatomía del paciente.

¿Cuándo se convierte la cirugía en la vía recomendada?

La hemorroidectomía quirúrgica o la hemorroidopexia con grapas generalmente se reserva para hemorroides de grado más alto (típicamente grado III-IV), casos con prolapso significativo, o situaciones en las que los tratamientos menos invasivos no han logrado un control adecuado de los síntomas. La cirugía se asocia con una eliminación o reposicionamiento más definitivo del tejido hemorroidal, pero también suele asociarse con un período de recuperación más largo y mayores molestias postoperatorias en comparación con las alternativas ambulatorias. La decisión de optar por la cirugía refleja un equilibrio entre la gravedad de la enfermedad, la durabilidad esperada de los resultados y las consideraciones individuales de recuperación.

¿Cómo deciden los médicos por dónde empezar en la escalera?

Los médicos generalmente basan el punto de partida en el grado de la hemorroide (una clasificación interna que describe el grado de prolapso), la gravedad de los síntomas, los antecedentes de tratamiento previos y la preferencia del paciente. No es inusual que un paciente suba y baje por la escalera con el tiempo; por ejemplo, que vuelva a las medidas conservadoras tras un procedimiento ambulatorio exitoso, o que necesite una ronda adicional de ligadura con banda años más tarde. Dado que la enfermedad hemorroidal puede reaparecer o progresar, el seguimiento continuo con un especialista en coloproctología o un gastroenterólogo ayuda a garantizar que el abordaje terapéutico siga ajustándose a los síntomas actuales.

¿Cuánto tiempo debe probarse el tratamiento conservador antes de considerar un procedimiento?

No existe un plazo único fijo, pero muchos médicos reevalúan la respuesta sintomática tras unas semanas de medidas conservadoras aplicadas de forma constante. Si los síntomas no mejoran o empeoran, generalmente es razonable adelantar la visita de seguimiento para hablar sobre otras opciones.


La disponibilidad del dispositivo y el estado regulatorio varían según el país. Comuníquese con INVAMED o su distribuidor local autorizado para obtener información regulatoria actual aplicable a su región.

Revisado por: INVAMED Medical Affairs

Este contenido está destinado a la formación de profesionales sanitarios y no constituye asesoramiento médico. Consulte siempre las guías clínicas y las instrucciones de uso del producto.

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