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Aortic Aneurysm & Dissection RepairSeptember 22, 2025INVAMED Medical Affairs

Tipos de endofuga I–V: la complicación de la EVAR explicada

Tipos de endofuga I–V explicados: en qué se diferencia cada clasificación, por qué importa la endofuga tipo 2 y cómo se sigue la expansión del saco tras la EVAR.

¿Qué está ocurriendo exactamente dentro del saco aneurismático cuando un estudio de imagen de seguimiento señala una "endofuga"? Para los pacientes que se han sometido a una reparación endovascular de aneurisma (EVAR), esta única palabra en un informe de radiología puede generar más dudas de las que resuelve. Los tipos de endofuga son el sistema de clasificación estándar que utilizan los especialistas vasculares para describir el flujo sanguíneo persistente fuera de la endoprótesis pero dentro del saco aneurismático. Comprender las cinco categorías reconocidas ayuda a explicar por qué algunos hallazgos motivan una actuación inmediata mientras que otros simplemente se controlan con el tiempo.

¿Qué es una endofuga y por qué ocurre?

La EVAR funciona colocando una endoprótesis recubierta dentro del segmento enfermo de la aorta, redirigiendo el flujo sanguíneo a través del injerto y alejándolo de la pared debilitada del aneurisma. Una endofuga ocurre cuando la sangre continúa fluyendo hacia el saco aneurismático a pesar de que el injerto está colocado. Dado que el saco ya no debería estar presurizado, cualquier flujo persistente hacia su interior se considera una complicación que requiere caracterización y, en muchos casos, vigilancia continuada.

Las endofugas se organizan en cinco tipos según el origen del flujo sanguíneo que se filtra. Esta clasificación constituye la enseñanza estándar en cirugía vascular y se utiliza de manera consistente en la práctica clínica para orientar las decisiones de seguimiento.

¿Cómo se clasifican los cinco tipos de endofuga?

  • Tipo I describe una fuga en el sitio de fijación, donde la endoprótesis se une a la pared aórtica nativa, ya sea en el extremo proximal o en el distal. Esto suele reflejar un sellado incompleto entre el injerto y la pared del vaso.
  • Tipo II, generalmente descrito como el tipo de endofuga más frecuentemente reportado, resulta del flujo sanguíneo retrógrado hacia el saco a través de vasos colaterales, como las arterias lumbares o la arteria mesentérica inferior (AMI). Estos vasos pueden seguir alimentando el saco incluso después de que el canal aórtico principal quede excluido por el injerto.
  • Tipo III ocurre cuando existe un problema estructural en el propio injerto, como la separación entre componentes modulares o un defecto en el material del tejido, lo que permite que la sangre escape de la vía prevista.
  • Tipo IV se atribuye a la porosidad del material del injerto, que permite que la sangre se filtre a través del tejido. Este tipo se comenta con menor frecuencia con los materiales de injerto modernos, pero sigue formando parte de la clasificación estándar.
  • Tipo V, también llamado endotensión, hace referencia a la presurización o el agrandamiento continuados del saco sin que se identifique ninguna fuente visible de fuga en los estudios de imagen.

¿Por qué recibe tanta atención clínica la endofuga tipo 2?

La endofuga tipo 2 suele ser objeto de amplia discusión porque se identifica con frecuencia en los estudios de imagen de vigilancia posteriores a la EVAR y su abordaje difiere del de otros tipos. Muchas endofugas tipo 2 se observan en lugar de tratarse de inmediato, ya que algunas se resuelven por sí solas a medida que los vasos colaterales se trombosan con el tiempo. Sin embargo, si los estudios de imagen muestran un aumento asociado del tamaño del saco aneurismático, esto cambia el panorama clínico, ya que el crecimiento continuado del saco sugiere que la fuga está contribuyendo a la presurización del aneurisma.

¿Qué implica la expansión del saco para las decisiones de seguimiento?

El tamaño del saco aneurismático, seguido mediante estudios de imagen seriados, es una de las métricas centrales utilizadas para determinar si una endofuga es clínicamente significativa. Un saco estable o en reducción, incluso en presencia de una endofuga tipo 2 conocida, a menudo se maneja de forma conservadora con monitorización continuada. La expansión del saco, en cambio, indica que la presión se está transmitiendo hacia el aneurisma a pesar del injerto, lo que generalmente motiva una evaluación más detallada para identificar la fuente concreta del flujo y considerar la intervención. Por ello, la vigilancia por imagen de por vida, tal como se describe en la página de categoría de reparación de aneurisma y disección aórtica, sigue siendo un elemento central de la atención a largo plazo tras la EVAR.

¿Cuáles son los enfoques generales para el tratamiento de la endofuga?

Las estrategias de tratamiento de la endofuga varían considerablemente según el tipo identificado, la tendencia del tamaño del saco y la anatomía general del paciente. Las endofugas tipo I y tipo III generalmente se consideran de mayor prioridad porque representan una comunicación directa con el flujo arterial de alta presión y suelen abordarse con técnicas endovasculares adicionales. Las endofugas tipo II asociadas a un saco estable suelen observarse, mientras que aquellas asociadas a un crecimiento del saco pueden considerarse candidatas a embolización u otros abordajes dirigidos. Las endofugas tipo IV suelen resolverse de forma independiente, ya que la porosidad del injerto es un fenómeno transitorio relacionado con las características del material en el momento de la implantación. La endotensión tipo V, al ser más difícil de localizar, requiere una evaluación por imagen cuidadosa para descartar una fuente de fuga oculta antes de determinar un plan de manejo. En todos los casos, las decisiones son individualizadas, y un cirujano vascular cualificado determina el curso de acción apropiado según los hallazgos de imagen específicos y el estado clínico del paciente.

¿Significa tener una endofuga que la endoprótesis ha fallado?

No necesariamente. Una endofuga refleja un patrón específico de flujo sanguíneo alrededor del injerto y no un fallo total del dispositivo, y muchas endofugas se manejan con éxito mediante observación o procedimientos secundarios dirigidos. La significación clínica depende en gran medida del tipo de endofuga y de si el saco aneurismático está aumentando de tamaño. Un especialista vascular puede explicar lo que un hallazgo concreto significa para la situación de cada paciente.


La disponibilidad del dispositivo y el estado regulatorio varían según el país. Comuníquese con INVAMED o su distribuidor local autorizado para obtener información regulatoria actual aplicable a su región.

Revisado por: INVAMED Medical Affairs

Este contenido está destinado a la formación de profesionales sanitarios y no constituye asesoramiento médico. Consulte siempre las guías clínicas y las instrucciones de uso del producto.

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