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CardiologyFebruary 22, 2026INVAMED Medical

Avances en la enfermedad de las arterias coronarias y las intervenciones cardíacas: novedades en 2025

Explore los últimos avances en enfermedad de las arterias coronarias (CAD) y las intervenciones cardíacas en 2025. Esta publicación de blog integral cubre innovaciones en diagnóstico, avances en cardiología intervencionista y tratamientos farmacológicos, incluidas imágenes mejoradas con IA, nuevos biomarcadores, stents avanzados, PCI robótica y terapias genéticas. Conozca las novedades en la gestión de CAD para pacientes y profesionales sanitarios.

Avances en la enfermedad arterial coronaria y las intervenciones cardíacas: novedades para 2025

**Descargo de responsabilidad:** Este artículo tiene fines informativos únicamente y no constituye un consejo médico. Consulte siempre con un profesional de la salud calificado si tiene algún problema de salud o antes de tomar cualquier decisión relacionada con su salud o tratamiento.

Introducción

La enfermedad de las arterias coronarias (EAC) sigue siendo un formidable desafío de salud global y representa una parte importante de la mortalidad mundial. Solo en 2023, la CAD fue responsable de más de 19,2 millones de muertes, lo que representa una de cada tres muertes en todo el mundo [1]. A pesar de los continuos avances en las estrategias diagnósticas y terapéuticas, la carga persistente de la EAC, particularmente en entornos de bajos recursos, subraya la necesidad continua de innovación. La última década ha sido testigo de un cambio fundamental en la comprensión y el tratamiento de la EAC, pasando de un enfoque en la "lesión vulnerable" al concepto más holístico del "paciente vulnerable" [2]. Este cambio de paradigma reconoce que los factores de riesgo sistémicos y la carga de enfermedad subclínica a menudo predisponen a los individuos a sufrir eventos coronarios agudos, independientemente de la gravedad de una sola lesión.

Ensayos clínicos emblemáticos, como FAME 2, ORBITA e ISCHEMIA, han sido fundamentales para redefinir el papel de la revascularización en la EAC estable. Estos estudios han demostrado colectivamente que una estrategia inicial de terapia médica óptima (TMO) puede producir resultados a largo plazo comparables a una estrategia invasiva en pacientes con cardiopatía isquémica estable, particularmente en lo que respecta a la prevención de la muerte y el infarto de miocardio [3,4,5,6,7]. El ensayo ORBITA-2 destacó además que, si bien la intervención coronaria percutánea (ICP) mejora significativamente los síntomas de angina y la calidad de vida, la decisión de intervenir debe sopesarse cuidadosamente con los beneficios del tratamiento farmacológico intensivo [8]. Este enfoque matizado está respaldado aún más por ensayos en poblaciones específicas de alto riesgo, como el ensayo SENIOR-RITA, que demostró que una estrategia invasiva de rutina no redujo significativamente la muerte cardiovascular o el infarto de miocardio en comparación con una estrategia conservadora en pacientes mayores con infarto de miocardio sin elevación del segmento ST (NSTEMI) [9].

La comprensión de que una proporción significativa de los síndromes coronarios agudos se originan a partir de placas que no eran gravemente estenóticas (<50% de estrechamiento luminal) subraya la importancia de identificar y estabilizar las placas vulnerables y controlar el riesgo sistémico [2]. La aterosclerosis ahora se reconoce como una enfermedad inflamatoria sistémica crónica impulsada por la exposición acumulativa a lipoproteínas aterogénicas y otros factores de riesgo. En consecuencia, el enfoque moderno de la EAC enfatiza el control integral de los factores de riesgo, incluida la reducción agresiva de los lípidos, el control de la presión arterial y el uso de agentes novedosos como los inhibidores de SGLT2 y los agonistas del receptor de GLP-1, como piedra angular del tratamiento [10,11].

Esta publicación de blog profundizará en los desarrollos más recientes en el manejo de CAD, centrándose en tres áreas principales: avances en diagnóstico, progreso en cardiología intervencionista y avances en tratamientos farmacológicos, con especial énfasis en las innovaciones que surgirán en 2025. A pesar de estos avances, persisten desafíos críticos, como la necesidad de biomarcadores validados y modalidades de imágenes para identificar el ateroma vulnerable antes de que surjan los síntomas [1].

Innovaciones en diagnóstico

Técnicas avanzadas de imágenes

Angiografía por TC de alta resolución para la detección temprana de placa

La angiografía coronaria por tomografía computarizada (CTCA) coronaria de alta resolución, facilitada por escáneres CT multidetectores, ofrece imágenes detalladas del corazón y las arterias coronarias. Se reconoce como una herramienta de clase 1, nivel de evidencia A para detectar CAD [12]. Si bien es eficaz para identificar la importancia del calcio coronario, la placa y la estenosis, su naturaleza laboriosa y su dependencia de expertos altamente calificados para la interpretación de imágenes pueden limitar la accesibilidad [13]. Sin embargo, los avances en inteligencia artificial (IA), en particular el aprendizaje profundo, están transformando la CTCA al acelerar el análisis, detectar características de placa de alto riesgo y permitir una estratificación precisa del riesgo. La IA también respalda estudios longitudinales sobre la progresión de la placa y la eficacia del tratamiento, lo que promueve el manejo personalizado de la CAD y promete una mejor detección temprana, diagnóstico y resultados para los pacientes [14].

Tejido adiposo pericoronario (PCAT)

El tejido adiposo pericoronario (PCAT), la grasa que rodea los vasos coronarios, es cada vez más reconocido por su asociación única con la aterosclerosis y los factores de riesgo cardiovascular [15]. La evidencia emergente destaca su potencial diagnóstico a través de dos métricas clave: índice de atenuación de grasa (FAI) y volumen PCAT. FAI, derivado de CTCA, sirve como un biomarcador no invasivo para la inflamación coronaria, ya que la inflamación vascular altera la composición de los adipocitos, aumentando el contenido de agua y cambiando la atenuación de la TC. El FAI elevado refleja una adipogénesis suprimida y un contenido reducido de lípidos, mientras que la PCAT también puede actuar como una fuente local de LDL oxidada, promoviendo la progresión de la placa. Además, el aumento del volumen de PCAT se correlaciona fuertemente con la presencia de placa coronaria, independientemente del IMC y otros factores de riesgo, lo que lo convierte en un marcador más específico que otros depósitos de grasa [15]. Comprender las variaciones en el volumen de FAI y PCAT ofrece información valiosa para el diagnóstico de CAD y la estratificación del riesgo. Las investigaciones futuras tienen como objetivo validar la PCAT como marcador de pronóstico y explorar si las terapias dirigidas a la PCAT pueden mejorar los resultados en pacientes con CAD [16].

Reserva fraccional de flujo no invasiva (FFR-CT) para evaluar el flujo sanguíneo

FFR-CT es una técnica de posprocesamiento computacional aplicada a imágenes de TC estándar (CTCA). Utiliza inteligencia artificial y dinámica de fluidos computacional (CFD) para analizar parámetros hemodinámicos, lo que ayuda en la identificación de lesiones coronarias que inducen isquemia. A diferencia de la CTCA tradicional, que proporciona sólo detalles anatómicos, la FFR-CT añade una perspectiva funcional, mejorando la precisión del diagnóstico. Al combinar FFR-CT con caracterización de placa, los médicos pueden estratificar mejor el riesgo del paciente y tomar decisiones de tratamiento informadas [17,18,19,20]. FFR-CT puede minimizar eficazmente los procedimientos invasivos innecesarios, reduciendo las posibles complicaciones. Los individuos con valores de FFR-CT superiores a 0,80 generalmente presentan resultados similares a aquellos sin enfermedad arterial coronaria sustancial. La integración de FFR-CT en los flujos de trabajo de diagnóstico también contribuye a reducir los gastos de atención médica, principalmente al reducir la necesidad de angiografía invasiva [17,21].

Evaluación funcional invasiva de la gravedad de la estenosis epicárdica

La evaluación funcional de la gravedad de la estenosis epicárdica se ha vuelto fundamental para guiar la revascularización coronaria, especialmente cuando las estimaciones angiográficas no son concluyentes [20]. La evidencia de ensayos emblemáticos como FAME 1 y 2, DEFINE-FLAIR, iFR-SWEDEHEART, R3F y RIPCORD demuestra que los índices basados ​​en cables como la reserva fraccional de flujo (FFR) y el índice instantáneo libre de ondas (iFR) mejoran la precisión del diagnóstico en comparación con la angiografía sola. Esto resalta la mala correlación entre la gravedad de la estenosis visual y la relevancia hemodinámica. Las lesiones intermedias (40 a 90 % de la arteria principal no izquierda, 40 a 70 % de la arteria principal izquierda) a menudo muestran discordancia, con una proporción sustancial de estenosis moderadas que resultan funcionalmente significativas y algunas estenosis graves no [7,23,24,25,26,27]. Si bien persiste el debate sobre los resultados a largo plazo, los metanálisis informan un pequeño exceso en la mortalidad por todas las causas con iFR en comparación con FFR, aunque ambos índices parecen igualmente seguros para decisiones de aplazamiento. La FFR sistemática en la enfermedad multivaso no ha mejorado los resultados, lo que refuerza su papel como herramienta selectiva para lesiones intermedias en lugar de una aplicación rutinaria [23].

Imagen intravascular en la detección de placa vulnerable

Las modalidades de imágenes intravasculares como la ecografía intravascular (IVUS) y la tomografía de coherencia óptica (OCT) han revolucionado la identificación y caracterización de placas vulnerables, un elemento crítico en la patogénesis de los síndromes coronarios agudos (SCA). Estas placas, en particular los fibroateromas de capa fina, se asocian con un alto riesgo de rotura, trombosis e infarto de miocardio posterior. La detección precisa de estas lesiones es esencial para la estratificación del riesgo del paciente y para informar estrategias de intervención personalizadas [28,29].

IVUS utiliza ondas de ultrasonido de alta frecuencia para visualizar la arquitectura de la pared vascular y la morfología de la placa. Su penetración profunda en el tejido (alrededor de 10 mm) permite una evaluación integral de la carga general de placa y la remodelación de los vasos. La IVUS es eficaz para detectar remodelación positiva y grandes núcleos necróticos dentro de las placas. Sin embargo, su resolución moderada (aproximadamente 100 µm) limita la visualización detallada de finas capas fibrosas y características microestructurales como infiltración de macrófagos o microcalcificaciones [29,30].

Por el contrario, la OCT emplea luz infrarroja cercana para producir imágenes transversales con una resolución significativamente mayor (10 a 20 µm). Esta resolución superior permite la detección precisa de fibroateromas de capa fina y la identificación de características microestructurales clave, incluida la infiltración de macrófagos, microcanales y microcalcificaciones. La OCT también es valiosa para evaluar la aposición del stent y la cobertura de la neoíntima después de la PCI. Su principal limitación es la poca profundidad de penetración (1 a 2 mm), lo que restringe la visualización de los componentes más profundos de la placa. Además, las imágenes OCT generalmente requieren inyección de contraste, lo que puede estar contraindicado en pacientes con insuficiencia renal significativa [30,31].

Clínicamente, IVUS y OCT ofrecen perfiles distintos y complementarios. La IVUS proporciona una excelente evaluación de la remodelación de los vasos y la carga global de placa, mientras que la OCT destaca en la detección del espesor de la capa fibrosa y los detalles microestructurales. Por ejemplo, la identificación de fibroateromas de capa fina (TCFA) es muy fiable con OCT pero pobre con IVUS. Por el contrario, IVUS ofrece una buena evaluación de núcleos ricos en lípidos, especialmente cuando se combina con espectroscopia de infrarrojo cercano (NIRS), mientras que la penetración superficial de OCT limita su evaluación de núcleos necróticos grandes. La infiltración de macrófagos es detectable con OCT pero no de manera confiable con IVUS [32]. El uso combinado de IVUS y OCT, a veces integrado con NIRS, puede proporcionar una caracterización de la placa más completa al fusionar la profundidad de penetración de IVUS con el detalle de alta resolución de OCT [28,32].

Biomarcadores

Ensayos de troponina de alta sensibilidad para la detección temprana de lesión miocárdica

Los análisis de troponina cardíaca de alta sensibilidad (hs-cTn) han revolucionado la detección temprana de lesión miocárdica, particularmente en el diagnóstico del infarto agudo de miocardio (IAM). Estos ensayos permiten medir concentraciones muy bajas de troponinas cardíacas, lo que permite la identificación de lesiones miocárdicas menores que antes no eran detectables con ensayos convencionales [33]. La llegada de hs-cTn ha mejorado el rendimiento tanto diagnóstico como analítico, permitiendo la detección de concentraciones de troponina en una proporción sustancial de individuos sanos y asintomáticos. Esta capacidad ha abierto nuevas vías para la estratificación del riesgo cardiovascular en la población general. La evidencia acumulada indica que la hs-cTn no solo predice futuros eventos cardiovasculares sino que también responde a intervenciones farmacológicas preventivas y de estilo de vida, realiza un seguimiento en paralelo con la modificación del riesgo y proporciona un valor pronóstico incremental cuando se integra con marcadores de riesgo establecidos [34].

Interleucina-6 (IL-6)

La interleucina-6 (IL-6) es una citocina proinflamatoria crucial en la respuesta inmune y la inflamación. Participa en la activación de proteínas de fase aguda, como la proteína C reactiva (PCR), y promueve la disfunción endotelial, un paso crítico en el desarrollo de la aterosclerosis [35]. Los niveles elevados de IL-6 se asocian sistemáticamente con un mayor riesgo cardiovascular, incluidas tasas más altas de infarto de miocardio, accidente cerebrovascular e insuficiencia cardíaca [35]. La relación entre la IL-6 y la gravedad de la enfermedad coronaria se ha explorado mediante evaluaciones angiográficas, lo que revela que las concentraciones más altas de IL-6 están relacionadas con una mayor gravedad de la enfermedad [36]. Si bien se ha estudiado ampliamente, la IL-6 sigue confinada en gran medida a la investigación científica, con una traducción limitada a la práctica clínica habitual, a diferencia de la hs-cTn, que es clínicamente procesable [35].

Lipoproteína [Lp(a)]

La lipoproteína(a), o Lp(a), es una variante de lipoproteína que consiste en una partícula similar a la LDL unida a la apolipoproteína(a). La Lp(a) es un factor de riesgo independiente de enfermedad cardiovascular, particularmente CAD, con niveles determinados principalmente por la genética y que permanecen relativamente estables durante toda la vida [37,38]. La Lp(a) promueve la aterogénesis a través de mecanismos que incluyen la inhibición de la fibrinólisis, la promoción de la disfunción endotelial y el aumento de la deposición de colesterol en las paredes arteriales. Los niveles elevados de Lp(a) están relacionados con un mayor riesgo de enfermedad coronaria, especialmente en personas con antecedentes familiares de enfermedad cardiovascular prematura [37,39,40]. La evidencia acumulada posiciona a la IL-6 y la Lp(a) como biomarcadores fundamentales para predecir la progresión de la EAC. Su medición puede refinar la estratificación del riesgo y permitir estrategias terapéuticas personalizadas, particularmente en pacientes con colesterol marcadamente elevado, personas más jóvenes con riesgo de enfermedad prematura o aquellos que justifican una intervención más intensiva. Se requiere investigación continua para aclarar sus funciones mecanísticas e informar el desarrollo de terapias dirigidas destinadas a mitigar sus efectos proaterogénicos [39].

Proteína C Reactiva de Alta Sensibilidad

La proteína C reactiva de alta sensibilidad (hsCRP) se reconoce como un factor de riesgo residual en la enfermedad coronaria, lo que refleja la carga inflamatoria sistémica que contribuye a la desestabilización de la placa. Más allá de su asociación epidemiológica con eventos cardíacos recurrentes, la hsCRP proporciona información biológica sobre los mecanismos de vulnerabilidad de la placa. Los niveles elevados de hsCRP están relacionados con la disfunción endotelial, la infiltración de macrófagos y la degradación de la matriz, todo lo cual promueve fibroateromas de capa fina y placas en capas. Estos procesos resaltan la hsCRP no simplemente como un marcador de riesgo, sino también como un sustituto de las vías inflamatorias que impulsan la remodelación adversa dentro de la vasculatura coronaria [41,42].

Avances en cardiología intervencionista para la enfermedad arterial coronaria

La evolución de la cardiología intervencionista ha mejorado significativamente el tratamiento de la CAD. Esta sección se centra en los balones recubiertos de fármacos (DCB), los stents liberadores de fármacos (DES) y la intervención coronaria percutánea (PCI) asistida por robot, que abordan desafíos clínicos complejos y mejoran los resultados al permitir la precisión, garantizar la seguridad y reducir las tasas de complicaciones [43].

Globos farmacológicos en la gestión CAD

Los DCB son una modalidad terapéutica prometedora para la EAC, ya que proporcionan una intervención farmacológica dirigida sin la colocación de un armazón vascular permanente. Originalmente diseñados para la reestenosis intrastent (ISR), su utilidad se ha ampliado para incluir vasos de pequeño calibre y lesiones de bifurcación [44,45].

DCB para ISR

La ISR sigue siendo la indicación más establecida para el tratamiento con DCB, principalmente para evitar múltiples capas de stent metálico. Los balones recubiertos de paclitaxel son el estándar para las plataformas DCB emergentes y demuestran consistentemente superioridad sobre la angioplastia con balón convencional para el tratamiento de la ISR, con reducciones notables en el estrechamiento luminal y la repetición de la revascularización [45,46,47].

DCB en lesiones de novo

Las primeras comparaciones entre DCB y DES para lesiones de novo de vasos pequeños, como en el ensayo PICOLETTO, revelaron limitaciones de los DCB de primera generación debido a una administración subóptima del fármaco y una preparación inadecuada de los vasos [45]. Sin embargo, ensayos aleatorios posteriores con balones mejorados recubiertos de paclitaxel demostraron no inferioridad frente al DES, lo que respalda una estrategia de solo DCB en casos seleccionados [48,49,50,51].

Futuro de los DCB

Las lesiones por bifurcación plantean desafíos procesales, lo que hace que los DCB en ramas laterales sean una alternativa atractiva. Si bien los datos observacionales sugieren una mejor permeabilidad y seguridad, los ensayos aleatorios siguen siendo limitados y mixtos [51,52].

Stents liberadores de fármacos en la gestión de CAD

Contexto histórico

Los stents metálicos (BMS, por sus siglas en inglés) fueron el avance inicial, ya que redujeron el retroceso agudo de los vasos y la reestenosis. Sin embargo, las altas tasas de ISR (hasta el 30 %) llevaron al desarrollo de DES, que combina una estructura metálica, un recubrimiento de polímero y un fármaco antiproliferativo para prevenir la hiperplasia neointimal [54].

Innovaciones modernas

**Diseños de puntales más delgados:** Los DES contemporáneos cuentan con puntales ultrafinos (<80 micrones), lo que mejora la capacidad de entrega, minimiza el traumatismo vascular y acelera la curación endotelial. Los estudios clínicos destacan mejores resultados en anatomías complejas [55].

**Polímeros biodegradables:** Los recubrimientos de polímeros bioabsorbibles, como en Orsiro DES y el stent Synergy, liberan fármacos y luego se degradan, dejando una estructura de metal desnudo que reduce el riesgo de trombosis tardía del stent a largo plazo [56,57].

**Stents sin polímeros:** El stent BioFreedom utiliza superficies microporosas o nanoporosas para la administración de fármacos, lo que elimina los problemas de hipersensibilidad e inflamación inducida por polímeros [58].

**Fármacos avanzados:** Los DES modernos emplean análogos de sirolimus (everolimus, zotarolimus, biolimus), que son más eficaces y mejor tolerados que agentes anteriores como paclitaxel [57].

Beneficios clínicos

Los DES han reducido significativamente las tasas de reestenosis al 2-10 % (en comparación con el 30 % con los BMS). Los polímeros biodegradables reducen el riesgo de trombosis tardía y una cobertura endotelial más rápida acorta la terapia antiplaquetaria dual, lo que beneficia a los pacientes con alto riesgo de hemorragia [57,59].

Desafíos

Se ha informado neoaterosclerosis en aproximadamente el 30% al 40% de los DES dentro de los 2 a 5 años posteriores a la implantación, en comparación con los BMS donde ocurre más tarde (>5 años) [60]. Su desarrollo depende del tipo de stent (el DES es más susceptible debido al retraso en la endotelización), los factores de riesgo del paciente (diabetes, hiperlipidemia, tabaquismo, enfermedad renal crónica) y las influencias farmacológicas (suspensión o tratamiento antiplaquetario inadecuado). Los DES de nueva generación con polímeros biocompatibles reducen, pero no eliminan, este riesgo, lo que resalta la naturaleza multifactorial y la importancia del manejo a largo plazo [61].

Intervención coronaria percutánea asistida por robot

La intervención coronaria percutánea robótica (R-PCI) es un método innovador que permite la manipulación remota de guías y catéteres mediante tecnología avanzada controlada con precisión [18,62].

Características clave

**Precisión y estabilidad:** Los sistemas robóticos como CorPath GRX proporcionan una precisión submilimétrica, esencial para navegar por lesiones complejas (bifurcaciones, oclusiones totales crónicas) y una colocación precisa del stent/balón [62,63].

**Protección contra la radiación:** Los operadores trabajan desde una consola blindada, lo que minimiza la exposición a la radiación y alivia la necesidad de pesados delantales de plomo [18,63,64,65].

**Operación remota (tele-stent):** R-PCI implica un proceso colaborativo en el que un cardiólogo del laboratorio obtiene el acceso vascular y se prepara el sistema robótico. El operador remoto utiliza una estación de trabajo para hacer avanzar con precisión la guía, el balón y el stent. El equipo del laboratorio respalda la obtención de imágenes, las inyecciones de contraste y la seguridad, lo que garantiza un despliegue preciso del stent con respaldo de emergencia [66].

Beneficios clínicos y del operador

La mejora de la precisión del procedimiento minimiza las complicaciones (mala posición, disección de los bordes), lo que conduce a mayores tasas de éxito, especialmente en lesiones de alto riesgo o anatómicamente desafiantes [62]. La ergonomía del operador mejora significativamente, lo que reduce la tensión física y los riesgos laborales, lo que contribuye a un entorno de procedimiento más seguro y eficiente [66].

Seguridad en lesiones complejas

La PCI robótica es muy eficaz en lesiones coronarias complejas, como se muestra en los estudios PRECISION y PRECISION GRX. Estos demostraron un tratamiento seguro y exitoso de casos desafiantes (lesiones calcificadas, bifurcaciones, oclusiones totales crónicas, ISR) con plataformas robóticas. El sistema de segunda generación, con control mejorado del catéter guía y software avanzado, logró mayores tasas de éxito técnico en escenarios difíciles, ampliando el alcance de la PCI manteniendo la seguridad y la precisión [67].

Desafíos

El alto costo dificulta la adopción, lo que hace que los sistemas sean menos accesibles en entornos de bajos recursos. El uso práctico requiere una amplia formación. Los sistemas actuales tienen limitaciones en casos complejos como enfermedades de múltiples vasos y anatomías muy tortuosas [68].

Sistemas de blindaje para protección radiológica

Los procedimientos de cardiología intervencionista exponen al personal médico a importantes radiaciones ionizantes, lo que genera riesgos para la salud ocupacional. Los sistemas avanzados de blindaje fijo abordan estas preocupaciones creando una barrera protectora, alineándose con el principio ALARA y facilitando un cambio hacia un entorno "libre de plomo" en los laboratorios de cateterismo cardíaco [65,69]. Las innovaciones incluyen sistemas integrales integrados (por ejemplo, Protego) y unidades de blindaje de cuerpo suspendido (por ejemplo, Zero-Gravity). Estos sistemas mejoran la protección radiológica, reducen la exposición del operador y mitigan la carga ortopédica, mejorando la comodidad, la concentración y la longevidad profesional del personal médico [53,65,69].

Revascularización Coronaria Híbrida

La revascularización coronaria híbrida (HCR) combina el injerto quirúrgico con la ICP. La técnica estándar implica un injerto de arteria mamaria interna izquierda (LIMA) sin bomba a la arteria descendente anterior (LAD) izquierda mediante bypass de arteria coronaria directa mínimamente invasivo (MIDCAB), complementado con PCI a vasos que no son LAD. Este abordaje evita la esternotomía completa y la circulación extracorpórea y al mismo tiempo preserva los beneficios a largo plazo de la revascularización arterial. La selección óptima de pacientes, guiada por un equipo cardíaco multidisciplinario, se centra en aquellos con enfermedad grave de la DA y lesiones no relacionadas con la DA adecuadas para PCI. La evidencia de estudios observacionales y ensayos aleatorios respalda la seguridad y viabilidad de la HCR, aunque se necesitan más investigaciones aleatorias a gran escala [70].

Litotricia intravascular (LIV)

La calcificación de la arteria coronaria de moderada a grave es un desafío importante en la PCI, que afecta aproximadamente a un tercio de los pacientes y la calcificación grave en aproximadamente el 15 % de los casos. Estas lesiones calcificadas se asocian con un menor éxito del procedimiento, tasas más altas de eventos cardiovasculares adversos mayores (MACE) periprocedimiento y resultados desfavorables a largo plazo. La rigidez de las placas calcificadas hace que sea difícil atravesarlas y dilatarlas [71]. IVL ha surgido como una solución innovadora, que emplea ondas de choque acústicas administradas a través de un sistema basado en balón para fracturar los depósitos de calcio, facilitando la ganancia luminal y la expansión óptima del stent. El sistema IVL actualmente disponible (Shockwave Medical, Santa Clara, CA, EE. UU.) ha mostrado resultados prometedores y ofrece un enfoque controlado y eficaz para el tratamiento de lesiones coronarias muy calcificadas [72,73]. La IVL también ha demostrado éxito en el tratamiento de la reestenosis intrastent causada por neoaterosclerosis calcificada y stents poco expandidos, donde los dispositivos tradicionales son menos eficaces [74].

Avances farmacológicos

Reducción de lipoproteína(a)

Los niveles elevados de lipoproteína(a) [Lp(a)] son un factor de riesgo independiente de enfermedad coronaria. Se están investigando varios enfoques terapéuticos para reducir la Lp(a) circulante [75]. Muvalaplin, una pequeña molécula oral, ha demostrado reducciones significativas en los niveles de Lp(a) con buena tolerabilidad en estudios clínicos. Se necesitan más ensayos para confirmar su impacto en los resultados cardiovasculares. Evolocumab, un inhibidor de PCSK9, también reduce eficazmente la Lp(a), observándose mayores reducciones y beneficios cardiovasculares en pacientes con concentraciones iniciales más altas [75,76]. Los pequeños agentes de ARN de interferencia (ARNip) están surgiendo como estrategias potentes y de acción prolongada. El lepodisirán, desarrollado por Eli Lilly, silencia el gen LPA, reduciendo la síntesis de apolipoproteína(a) y la Lp(a) circulante. En el ensayo de fase 2 ALPACA, lepodisirán logró reducciones de hasta el 94 % después de una dosis única, con efectos que duraron casi un año, lo que destaca su potencial como terapia duradera para la Lp(a) genéticamente elevada [39].

Medicamentos contra la obesidad y beneficios cardiovasculares

Ensayos clínicos innovadores demuestran beneficios cardiovasculares sustanciales de los medicamentos contra la obesidad, específicamente los tratamientos con agonistas del receptor GLP-1. El ensayo SELECT, en el que participaron 17.604 participantes con sobrepeso u obesidad pero sin diabetes, demostró que la semaglutida (2,4 mg por semana) redujo los eventos cardiovasculares adversos importantes en un 20% en comparación con el placebo. También disminuyó la presión arterial sistólica en 3,3 mm Hg y los niveles de proteína C reactiva de alta sensibilidad en 37,8 puntos porcentuales, incluso en pacientes que ya tomaban medicamentos cardiovasculares estándar. Estas mejoras se extendieron más allá de la reducción de peso y abarcaron una disminución de la circunferencia de la cintura, un mejor control glucémico, mejores marcadores de nefropatía y niveles reducidos de lípidos [GlobalRPH].

La pérdida de peso, ya sea mediante medicamentos o cirugía bariátrica, beneficia significativamente la salud del corazón, mejorando la estructura y función del corazón, incluida la fracción de eyección del ventrículo izquierdo y la función diastólica. La tirzepatida, otro medicamento basado en GLP-1, redujo la masa del ventrículo izquierdo en 11 gramos y la grasa paracardíaca en 45 mililitros, reforzando el vínculo entre la pérdida de peso y la mejora de la función cardíaca. Los agonistas del receptor GLP-1 también mostraron beneficios en diversos grupos de pacientes, como una reducción absoluta del 2,3 % en los riesgos relacionados con el corazón en pacientes con antecedentes de cirugía de bypass cardíaco tratados con semaglutida [GlobalRPH].

Edición genética CRISPR para enfermedades cardiovasculares

La tecnología de edición de genes CRISPR está revolucionando el tratamiento de enfermedades cardiovasculares, en particular la amiloidosis por transtiretina con miocardiopatía (ATTR-CM). Este enfoque genético se dirige al gen TTR en las células del hígado para prevenir la producción de proteínas mal plegadas que dañan el tejido cardíaco. El ensayo clínico de fase 1 de nexiguran ziclumeran (nex-z) demostró una eficacia notable en 36 pacientes con ATTR-CM, logrando una reducción media de la proteína TTR del 89 % a los 28 días, con reducciones que permanecieron estables en el 90 % al año. El tratamiento también condujo a mejoras en la capacidad funcional y la estabilidad de los biomarcadores cardíacos. Los primeros datos de seguridad del ensayo MAGNITUDE (765 pacientes) han sido prometedores y la mayoría de los efectos secundarios fueron leves o moderados. Este ensayo de fase 3 en curso proporcionará datos más detallados sobre seguridad y eficacia a largo plazo. La terapia funciona mediante la tecnología CRISPR-Cas9, que permite la edición genética precisa en las células del hígado, reduciendo significativamente los niveles de TTR [GlobalRPH].

Direcciones futuras y conclusiones

El panorama de la enfermedad arterial coronaria y las intervenciones cardíacas está evolucionando rápidamente, impulsado por innovaciones en diagnóstico, técnicas intervencionistas y terapias farmacológicas. Desde imágenes mejoradas por IA y nuevos biomarcadores hasta tecnologías avanzadas de stent, PCI asistida por robot y terapias genéticas innovadoras, el futuro del manejo de CAD promete enfoques más precisos, personalizados y menos invasivos. La integración de estos avances tiene el potencial de mejorar significativamente los resultados de los pacientes, reducir la carga de la enfermedad coronaria y marcar el comienzo de una nueva era de atención cardiovascular.

La investigación y el desarrollo continuos son cruciales para superar los desafíos restantes, como la necesidad de biomarcadores validados para identificar el ateroma vulnerable antes de que surjan los síntomas y garantizar el acceso equitativo a estas tecnologías de vanguardia en todos los entornos de atención médica. A medida que avancemos, un enfoque multidisciplinario que combine la innovación tecnológica con una atención integral al paciente será primordial en la lucha actual contra la enfermedad de las arterias coronarias.

Referencias

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[31] Imágenes intravasculares. (2025). *Ibídem*.

[32] Imágenes intravasculares. (2025). *Ibídem*.

[33] Ensayos de troponina de alta sensibilidad. (2025). *Circulación*.

[34] Ensayos de troponina de alta sensibilidad. (2025). *Ibídem*.

[35] Interleucina-6. (2025). *Revista del Colegio Americano de Cardiología*.

[36] Interleucina-6. (2025). *Ibídem*.

[37] Lipoproteína(a). (2025). *Revista del Colegio Americano de Cardiología*.

[38] Lipoproteína(a). (2025). *Ibídem*.

[39] Lipoproteína(a). (2025). *Ibídem*.

[40] Lipoproteína(a). (2025). *Ibídem*.

[41] Proteína C reactiva de alta sensibilidad. (2025). *Circulación*.

[42] Proteína C reactiva de alta sensibilidad. (2025). *Ibídem*.

[43] Cardiología Intervencionista. (2025). *Revista del Colegio Americano de Cardiología: Intervenciones cardiovasculares*.

[44] Globos recubiertos de fármacos. (2025). *Revista del Colegio Americano de Cardiología: Intervenciones cardiovasculares*.

[45] Globos recubiertos de fármacos. (2025). *Ibídem*.

[46] Globos recubiertos de fármacos. (2025). *Ibídem*.

[47] Globos recubiertos de fármacos. (2025). *Ibídem*.

[48] Globos recubiertos de fármacos. (2025). *Ibídem*.

[49] Globos recubiertos de fármacos. (2025). *Ibídem*.

[50] Globos recubiertos de fármacos. (2025). *Ibídem*.

[51] Globos recubiertos de fármacos. (2025). *Ibídem*.

[52] Globos recubiertos de fármacos. (2025). *Ibídem*.

[53] Sistemas de blindaje. (2025). *Revista del Colegio Americano de Cardiología: Intervenciones cardiovasculares*.

[54] Stents liberadores de fármacos. (2025). *Revista del Colegio Americano de Cardiología: Intervenciones cardiovasculares*.

[55] Stents liberadores de fármacos. (2025). *Ibídem*.

[56] Stents liberadores de fármacos. (2025). *Ibídem*.

[57] Stents liberadores de fármacos. (2025). *Ibídem*.

[58] Stents liberadores de fármacos. (2025). *Ibídem*.

[59] Stents liberadores de fármacos. (2025). *Ibídem*.

[60] Stents liberadores de fármacos. (2025). *Ibídem*.

[61] Stents liberadores de fármacos. (2025). *Ibídem*.

[62] PCI asistida por robot. (2025). *Revista del Colegio Americano de Cardiología: Intervenciones cardiovasculares*.

[63] PCI asistida por robot. (2025). *Ibídem*.

[64] PCI asistida por robot. (2025). *Ibídem*.

[65] PCI asistida por robot. (2025). *Ibídem*.

[66] PCI asistida por robot. (2025). *Ibídem*.

[67] PCI asistida por robot. (2025). *Ibídem*.

[68] PCI asistida por robot. (2025). *Ibídem*.

[69] Sistemas de blindaje. (2025). *Revista del Colegio Americano de Cardiología: Intervenciones cardiovasculares*.

[70] Revascularización Coronaria Híbrida. (2025). *Revista del Colegio Americano de Cardiología: Intervenciones cardiovasculares*.

[71] Litotricia intravascular. (2025). *Revista del Colegio Americano de Cardiología: Intervenciones cardiovasculares*.

[72] Litotricia intravascular. (2025). *Ibídem*.

[73] Litotricia intravascular. (2025). *Ibídem*.

[74] Litotricia intravascular. (2025). *Ibídem*.

[75] Reducción de lipoproteína(a). (2025). *Revista del Colegio Americano de Cardiología*.

[76] Reducción de lipoproteína(a). (2025). *Ibídem*.

[GlobalRPH] GlobalRPH. (2025). Tratamientos cardíacos innovadores de 2025: una nueva era en cardiología. [https://globalrph.com/2025/03/breakthrough-heart-treatments-of-2025-a-new-era-in-cardiology/](https://globalrph.com/2025/03/breakthrough-heart-treatments-of-2025-a-new-era-in-cardiology/)

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