A un paciente programado para un procedimiento de embolización se le suele informar, en algún momento de la consulta previa al procedimiento, de si el operador planea acceder a través de la muñeca o de la ingle. El acceso radial en embolización —entrando por la arteria radial de la muñeca— se ha convertido en una alternativa cada vez más habitual al abordaje femoral tradicional para diversas indicaciones de embolización. Ninguna de las dos vías es universalmente preferible; la elección responde a la localización del vaso diana, la formación del operador y la anatomía particular de cada paciente. Este recorrido describe lo que, en general, puede esperar un paciente en cada etapa, desde la preparación hasta la recuperación, en ambas vías de acceso.
La preparación: en qué se diferencia según la vía de acceso
La preparación para cualquiera de los dos abordajes comienza de forma similar: una revisión de los antecedentes médicos, la medicación actual (en particular, los anticoagulantes) y las pruebas de imagen relevantes para planificar la vía vascular. A partir de ahí, los detalles difieren:
- El acceso radial suele incluir, de antemano, una prueba de Allen o una valoración similar para confirmar que existe un flujo colateral adecuado hacia la mano, ya que la arteria radial quedará temporalmente ocluida durante el procedimiento.
- La preparación para el acceso femoral se centra con más frecuencia en la valoración de la piel de la ingle y, en algunos centros, en un mapeo ecográfico de la arteria femoral antes del procedimiento.
Ambos abordajes se realizan con anestesia local en el punto de entrada, junto con sedación durante el procedimiento cuando es necesaria, y en la mayoría de los procedimientos de embolización ninguno de los dos requiere anestesia general.
¿Qué ocurre durante la colocación del paciente y el avance del catéter?
La colocación del paciente es una de las diferencias más perceptibles entre ambos abordajes desde el punto de vista del paciente. En los procedimientos transradiales de radiología intervencionista, el brazo suele quedar extendido y fijado al costado o cruzado sobre el cuerpo, manteniendo la muñeca accesible durante todo el procedimiento. En el acceso femoral, el paciente permanece en decúbito supino con la ingle expuesta y a menudo debe permanecer inmóvil durante un periodo más prolongado, ya que la colocación femoral suele ser, en general, menos ajustable a mitad del procedimiento que un brazo extendido.
Una vez obtenido el acceso, el avance del catéter hasta el vaso diana sigue la técnica intervencionista estándar independientemente del punto de entrada: se coloca un introductor, se avanzan guías y catéteres bajo guía fluoroscópica, y el agente embólico (coils, un tapón, partículas o un agente líquido) se administra una vez que el operador confirma la posición del catéter. El trayecto necesario para alcanzar objetivos vasculares abdominales, pélvicos o periféricos puede ser ligeramente más largo desde la muñeca que desde la ingle, lo cual es uno de los factores que los operadores valoran al elegir un abordaje para una indicación concreta.
Cierre y recuperación inmediata: qué cambia tras retirar el catéter
Aquí es donde las diferencias prácticas entre el acceso radial y el femoral resultan más evidentes para los pacientes.
El cierre radial suele emplear una banda de compresión colocada directamente sobre el punto de punción de la muñeca, con una liberación gradual de la presión a lo largo de una a varias horas mientras el paciente permanece sentado. Dado que la arteria radial es más pequeña y superficial, los pacientes suelen poder caminar de inmediato después de colocar la banda.
El cierre femoral puede requerir compresión manual, un dispositivo de cierre, o ambos, y habitualmente exige un periodo en decúbito con la pierna extendida para reducir el riesgo de sangrado en el punto de punción. Históricamente, este periodo en decúbito ha sido más prolongado en el acceso femoral que la recuperación en sedestación asociada al cierre radial, aunque el tiempo exacto varía según el protocolo del operador y el método de cierre empleado.
¿Influye la vía de acceso en el alta el mismo día?
El alta el mismo día es posible con cualquiera de los dos abordajes en los casos adecuadamente seleccionados, pero la logística práctica difiere. El acceso radial suele asociarse a una ventana de recuperación monitorizada más corta, dada la naturaleza sedente y deambulatoria de la compresión de la muñeca, lo que puede favorecer un alta más temprana en procedimientos de embolización sencillos. La recuperación tras el acceso femoral generalmente requiere un periodo supervisado de reposo en cama más prolongado antes de autorizar la deambulación, lo que puede alargar el tiempo total en la unidad de recuperación. En última instancia, que un paciente pueda irse a casa el mismo día depende de la complejidad de la embolización realizada, de la sedación empleada y de la valoración del equipo tratante, no únicamente de la vía de acceso.
Comodidad y colocación: lo que más notan los pacientes
Los pacientes suelen referir que la principal diferencia percibida el día del procedimiento es la comodidad postural. El acceso femoral exige un periodo más prolongado en decúbito, tanto durante como después del procedimiento, lo que algunos pacientes encuentran más agotador, en particular en procedimientos largos. El acceso radial permite mayor libertad para incorporarse y mover la parte superior del cuerpo, aunque la propia muñeca puede sentirse rígida o presentar hematomas durante un breve periodo después. Ninguna de las dos experiencias es inherentemente más o menos tolerable: la anatomía del paciente, la duración del procedimiento y las preferencias individuales influyen en cómo se percibe cada una.
Cómo se elige entre acceso radial y femoral
La selección del acceso es, en última instancia, una decisión clínica que toma el radiólogo intervencionista en función de la localización del vaso diana, el calibre del catéter o el sistema de liberación necesario, la anatomía vascular del paciente (incluido el tamaño de la arteria radial y cualquier procedimiento femoral previo) y la experiencia del operador con cada vía. Los dispositivos empleados durante la embolización, como el catéter de embolización MicroDELIVERY, suelen ser compatibles con cualquiera de los dos abordajes de acceso cuando se seleccionan con el tamaño adecuado para la vía vascular. Puede consultarse más información sobre los dispositivos de embolización utilizados en ambas vías de acceso en la página de productos de embolización de INVAMED.
¿Quedará una marca visible en el punto de acceso después del procedimiento?
En ambas vías suele aparecer una pequeña marca de punción y posibles hematomas que se desvanecen a lo largo de una a dos semanas. Cualquier hinchazón inusual, hematoma que se extienda o signos de infección en cualquiera de los dos puntos de acceso deben motivar una llamada al equipo tratante, y un sangrado importante o entumecimiento deben motivar la búsqueda de atención médica inmediata.
La disponibilidad del dispositivo y el estado regulatorio varían según el país. Comuníquese con INVAMED o su distribuidor local autorizado para obtener información regulatoria actual aplicable a su región.
