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EmbolizationOctober 24, 2021INVAMED Medical Affairs

Embolización en Traumatismo Pélvico: Control del Sangrado Potencialmente Mortal

Cómo se utiliza la embolización para controlar el sangrado por fractura pélvica tras un traumatismo, y su papel en la radiología intervencionista de control de daños.

Las fracturas pélvicas graves, a menudo consecuencia de traumatismos de alta energía como colisiones de vehículos o caídas desde altura, pueden asociarse a una pérdida de sangre sustancial y rápida debido a la densa red de arterias y venas que atraviesan los huesos pélvicos y el tejido circundante. Cuando el sangrado por una fractura pélvica amenaza la estabilidad hemodinámica de un paciente, la angiografía y la embolización se han convertido en una parte central de la respuesta de control de daños, empleada junto con las medidas quirúrgicas y de reanimación. Comprender este papel aclara por qué la radiología intervencionista forma parte con frecuencia del conjunto de herramientas del equipo de traumatología.

¿Por qué provoca el traumatismo pélvico un sangrado tan importante?

La pelvis alberga una red arterial compleja, que incluye ramas de las arterias ilíacas internas, junto con un extenso plexo venoso, todo ello situado cerca de un hueso que puede fracturarse en múltiples fragmentos durante un traumatismo de alta energía. El sangrado de estos vasos lesionados puede acumularse dentro del espacio retroperitoneal, que tiene una capacidad significativa para ocultar un gran volumen de pérdida de sangre antes de que aparezcan signos externos evidentes, lo que convierte la identificación y el control rápidos del origen del sangrado en una prioridad crítica en el tiempo.

¿Cómo encaja la embolización en la respuesta más amplia al traumatismo?

La embolización en traumatismo pélvico suele considerarse parte de un abordaje más amplio y coordinado que puede incluir estabilización pélvica externa (como una faja pélvica o un fijador externo), reanimación con hemoderivados e intervención quirúrgica cuando sea necesario. La embolización actúa específicamente sobre el componente arterial de la hemorragia pélvica que no es accesible o controlable únicamente mediante estabilización externa. La decisión de proceder a la angiografía y a la embolización suele tomarse con rapidez por parte del equipo de traumatología, en función de la inestabilidad hemodinámica en curso y de los hallazgos de imagen que sugieran un sangrado arterial activo.

¿Qué ocurre durante el procedimiento de embolización?

Una vez tomada la decisión de proceder, se obtiene acceso arterial —habitualmente a través de la arteria femoral— y se avanza un catéter para realizar una angiografía de los vasos pélvicos, en busca de extravasación de contraste que indique sangrado activo. A continuación se despliega material embólico para ocluir el vaso o los vasos sangrantes; dado que el sangrado pélvico puede originarse en múltiples focos según la extensión del traumatismo, es posible que sea necesario tratar más de un vaso en la misma sesión. La velocidad y la eficiencia son primordiales en este entorno, ya que el procedimiento se realiza en un paciente que puede estar perdiendo sangre de forma activa.

¿Qué dispositivos embólicos se utilizan en este entorno de urgencia?

La selección del dispositivo en la embolización por traumatismo pélvico depende del tamaño y de las características del flujo del vaso lesionado, así como de la necesidad de una oclusión rápida y fiable bajo presión de tiempo. Los tapones vasculares se utilizan a veces para vasos de mayor tamaño, donde puede lograrse una oclusión con un solo dispositivo de forma rápida, mientras que los coils ofrecen flexibilidad para puntos de sangrado más pequeños o irregulares. La prioridad clínica predominante en este contexto de control de daños es lograr una hemostasia (control del sangrado) duradera de la forma más eficiente posible.

¿Qué implica la recuperación y el seguimiento?

La recuperación tras la embolización en traumatismo pélvico viene determinada, en general, mucho más por la gravedad del traumatismo global —incluidas las fracturas asociadas, otras lesiones orgánicas y el impacto fisiológico de la pérdida de sangre— que por el propio procedimiento de embolización. Los pacientes suelen vigilarse estrechamente en un entorno de cuidados intensivos tras el procedimiento, prestando atención a signos de resangrado, así como vigilando posibles complicaciones relacionadas con la reducción del flujo sanguíneo hacia las estructuras pélvicas, coordinado por todo el equipo de traumatología y cuidados críticos.

Dispositivos embólicos para una hemostasia rápida

La embolización de control de daños en entornos de traumatismo depende de dispositivos embólicos capaces de lograr una oclusión vascular rápida y fiable bajo presión de tiempo. INVAMED fabrica el Tapón de Embolización MultiBEAM, un dispositivo de oclusión autoexpandible con indicaciones referidas por el fabricante que incluyen el sangrado pélvico, diseñado para su administración mediante catéteres o vainas guía compatibles. Encontrará más información en la página del producto Tapón de Embolización MultiBEAM. La disponibilidad y las indicaciones varían según el país, y siempre deben consultarse las Instrucciones de uso (IFU).


La disponibilidad del dispositivo y el estado regulatorio varían según el país. Comuníquese con INVAMED o su distribuidor local autorizado para obtener información regulatoria actual aplicable a su región.

Revisado por: INVAMED Medical Affairs

Este contenido está destinado a la formación de profesionales sanitarios y no constituye asesoramiento médico. Consulte siempre las guías clínicas y las instrucciones de uso del producto.

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