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EmbolizationSeptember 15, 2022INVAMED Medical Affairs

Embolización de Arterias Prostáticas: En Qué Consiste el Procedimiento

Un recorrido por la embolización de arterias prostáticas: la preparación, los pasos basados en catéter y lo que suele implicar la recuperación.

Para los hombres que viven con una próstata agrandada cuyos síntomas urinarios ya no se controlan con medicación, la embolización de arterias prostáticas ofrece una vía basada en catéter que no requiere cirugía abierta ni transuretral. Comprender qué ocurre realmente durante el procedimiento —desde la primera consulta hasta el regreso a casa— puede hacer que la experiencia resulte mucho menos desconocida. Este recorrido describe la secuencia habitual de una embolización de arterias prostáticas, si bien los detalles siempre varían según la anatomía del paciente y el protocolo de cada centro.

Antes del procedimiento: planificación e imagen

La idoneidad para la embolización de arterias prostáticas se suele establecer mediante una combinación de cuestionarios de síntomas, estudios del flujo urinario e imagen —a menudo resonancia magnética o angio-TC— para cartografiar la anatomía arterial pélvica que irriga la próstata. Este paso de cartografía es importante porque las arterias que nutren la próstata pueden variar considerablemente entre personas, y algunos pacientes presentan una anatomía más o menos favorable para un abordaje puramente basado en catéter. Un médico cualificado revisa estas imágenes para confirmar la idoneidad antes de programar el procedimiento.

¿Cómo se obtiene el acceso arterial?

El día del procedimiento, el acceso al sistema arterial se obtiene habitualmente mediante una pequeña punción en la muñeca (acceso radial) o en la ingle (acceso femoral), según la preferencia del operador y la anatomía del paciente. Se emplea anestesia local en el punto de acceso, y la mayoría de los pacientes permanecen despiertos, en ocasiones con sedación leve para mejorar la comodidad durante las varias horas que puede durar el procedimiento. A continuación, se avanza un catéter fino bajo guía fluoroscópica (rayos X) a través del árbol arterial hacia las arterias ilíacas internas y, desde ahí, hacia las ramas prostáticas de menor calibre.

¿Qué ocurre durante el paso de embolización?

Una vez que la punta del catéter se posiciona de forma selectiva dentro de una arteria prostática, el operador confirma la colocación mediante inyección de contraste y a continuación administra material embólico destinado a reducir el flujo sanguíneo hacia el tejido prostático seleccionado. Dado que la próstata suele recibir irrigación de ambos lados, el procedimiento se realiza con frecuencia para tratar tanto la arteria prostática izquierda como la derecha en la misma sesión, aunque esto depende de la anatomía vascular individual. A lo largo de todo el proceso se emplea una técnica cuidadosa para evitar afectar a vasos no diana cercanos, ya que la anatomía arterial pélvica es intrincada.

Recuperación el día del procedimiento y después

  • Vigilancia el mismo día: la mayoría de los pacientes se mantienen en observación durante un período tras el procedimiento y pueden volver a casa el mismo día o tras una breve ventana de observación, según el protocolo del centro.
  • Cuidado del punto de acceso: el punto de punción se cubre habitualmente con un pequeño apósito, y se indica a los pacientes que limiten la actividad intensa durante un período determinado después del procedimiento.
  • Cronología de los síntomas: a diferencia de la resección quirúrgica, la mejora de los síntomas tras la embolización suele desarrollarse de forma gradual a lo largo de varias semanas o meses, a medida que el tejido tratado responde.
  • Seguimiento: los pacientes suelen tener programadas visitas de seguimiento para valorar las escalas de síntomas y las mediciones de flujo con el paso del tiempo.

¿Qué sensaciones o efectos secundarios se describen con frecuencia?

Algunos pacientes refieren molestias pélvicas leves, urgencia urinaria o sangre en la orina o el semen en los días posteriores al procedimiento; estos hallazgos suelen describirse como parte de un período postembolización autolimitado y no como un signo de complicación. Cualquier dolor intenso, fiebre o incapacidad para orinar debe llevar a los pacientes a buscar atención médica inmediata en lugar de esperar a una visita de seguimiento programada. Un médico cualificado determina si algún síntoma referido requiere una evaluación adicional.

El papel de los dispositivos embólicos en la EAP

La embolización de arterias prostáticas depende de materiales embólicos diseñados para una administración controlada y dirigida a través de catéteres de pequeño calibre hasta las arterias prostáticas distales. INVAMED desarrolla dispositivos de embolización utilizados en aplicaciones de radiología intervencionista; encontrará más información sobre el portafolio actual en la página de productos de embolización de INVAMED. Como con todas las tecnologías embólicas, la disponibilidad y las indicaciones varían según el país, y siempre deben consultarse las Instrucciones de uso (IFU).


La disponibilidad del dispositivo y el estado regulatorio varían según el país. Comuníquese con INVAMED o su distribuidor local autorizado para obtener información regulatoria actual aplicable a su región.

Revisado por: INVAMED Medical Affairs

Este contenido está destinado a la formación de profesionales sanitarios y no constituye asesoramiento médico. Consulte siempre las guías clínicas y las instrucciones de uso del producto.

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