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EmbolizationAugust 10, 2025INVAMED Medical Affairs

Embolización del sangrado digestivo: cómo funciona

Embolización del sangrado digestivo: descubra cómo los radiólogos intervencionistas usan catéteres para controlar la hemorragia gastrointestinal.

La hemorragia gastrointestinal (GI) es una afección médica que puede ir de leve a potencialmente mortal, y cuando no responde al manejo inicial, los médicos pueden recurrir a la embolización del sangrado digestivo como opción de tratamiento mínimamente invasiva. Esta guía explica, en un lenguaje sencillo, en qué consiste el procedimiento, cuándo puede considerarse y qué pueden esperar los pacientes en términos generales.

¿Qué es la hemorragia gastrointestinal?

La hemorragia gastrointestinal es el sangrado que se origina en cualquier punto del tubo digestivo, desde el esófago hasta el recto. Puede deberse a diversas afecciones subyacentes, como úlceras, enfermedad diverticular, vasos sanguíneos anómalos, tumores o procesos inflamatorios. La hemorragia gastrointestinal se clasifica generalmente como alta (esófago, estómago, parte superior del intestino delgado) o baja (resto del intestino delgado, colon, recto), y la localización suele influir en cómo se evalúa y se maneja cada caso.

¿Cuándo puede considerarse la embolización para la hemorragia digestiva?

La endoscopia suele ser el abordaje de primera línea para evaluar y tratar la hemorragia gastrointestinal, ya que permite la visualización directa y, en algunos casos, el tratamiento directo del punto de sangrado. Cuando el tratamiento endoscópico no es factible, no controla por completo el sangrado o no resulta adecuado para la situación clínica concreta, puede consultarse a los radiólogos intervencionistas para realizar una embolización arterial transcatéter.

La embolización puede considerarse en situaciones como las siguientes:

  • Sangrado que persiste o reaparece a pesar de los intentos de tratamiento endoscópico
  • Focos de sangrado difíciles de alcanzar o visualizar por vía endoscópica
  • Pacientes que no están lo bastante estables para someterse a cirugía
  • Determinados casos en los que se prefiere la embolización como opción de primera línea menos invasiva

La decisión de proceder con la embolización, frente a continuar con el manejo endoscópico o recurrir a la cirugía, la toma el equipo médico tratante en función del estado general del paciente y del foco de sangrado concreto identificado.

¿Cómo se realiza la embolización del sangrado digestivo?

El procedimiento suele comenzar con una angiografía basada en catéter para identificar el vaso específico responsable del sangrado activo. Una vez localizado, el radiólogo intervencionista hace avanzar un microcatéter hasta el vaso sangrante y despliega un dispositivo embolizante —como un coil de embolización, un tapón vascular u otro agente embolizante— para detener el flujo sanguíneo en esa zona concreta.

Los médicos buscan ser lo más selectivos posible al elegir qué vaso embolizar, tratando de controlar el sangrado y, a la vez, minimizar el impacto sobre el aporte sanguíneo al tejido intestinal sano circundante. Esta selectividad constituye una consideración de seguridad importante, dada la dependencia del intestino de un flujo sanguíneo adecuado para la viabilidad del tejido.

¿Qué deben esperar los pacientes después?

Las expectativas de recuperación varían según la gravedad del episodio de sangrado original, el estado general de salud del paciente y cualquier afección subyacente que haya causado el sangrado. Como ocurre con todos los procedimientos de embolización, la embolización del sangrado digestivo conlleva riesgos potenciales, incluida la posibilidad de isquemia tisular si el flujo sanguíneo al intestino sano se ve afectado de forma inadvertida. Por lo general, los pacientes son monitorizados de cerca tras el procedimiento, y el plan de cuidados de seguimiento lo determina el médico tratante.

Preguntas frecuentes

¿Se utiliza la embolización para todos los tipos de sangrado digestivo?

No necesariamente. El abordaje del tratamiento depende de la localización, la gravedad y la causa subyacente del sangrado, y la embolización es una de varias opciones que el equipo médico puede considerar junto con el tratamiento endoscópico o quirúrgico.

¿Con qué rapidez puede la embolización detener el sangrado digestivo?

La embolización suele realizarse para lograr una oclusión rápida del vaso sangrante una vez identificado, aunque el tiempo total depende de la rapidez con la que se localice el foco de sangrado y de la estabilidad clínica del paciente.

¿Cuáles son los riesgos de la embolización del sangrado digestivo?

Como con cualquier procedimiento de embolización, los riesgos pueden incluir isquemia intestinal, sangrado recurrente o complicaciones en el punto de acceso. Su médico puede comentarle los riesgos específicos relevantes para su situación.

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Aviso médico: Este artículo se ofrece únicamente con fines informativos y educativos generales y no constituye asesoramiento médico, diagnóstico ni recomendación de tratamiento. No sustituye la consulta con un profesional sanitario cualificado. Las indicaciones, la disponibilidad y la situación regulatoria de los productos varían según el país. Consulte siempre las Instrucciones de Uso (IFU) oficiales y acuda a un médico autorizado para recibir orientación específica para su situación. Los dispositivos INVAMED están destinados a ser utilizados por profesionales sanitarios capacitados.

Revisado por: INVAMED Medical Affairs

Este contenido está destinado a la formación de profesionales sanitarios y no constituye asesoramiento médico. Consulte siempre las guías clínicas y las instrucciones de uso del producto.

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