Los pacientes que han vivido con un catéter ureteral doble J durante días o semanas suelen afrontar el día de la retirada con una mezcla de alivio e inquietud, sin saber exactamente qué implicará la cita. La retirada del catéter doble J suele ser un procedimiento ambulatorio breve, y comprender los dos métodos habituales —retirada por hilo o retirada por cistoscopia— junto con las sensaciones que cabe esperar puede ayudar a reducir la incertidumbre antes de la visita. Este artículo recorre lo que normalmente sucede antes, durante y después de la retirada del stent, basándose en la práctica urológica generalmente establecida.
Qué método de retirada se utilizará: ¿hilo o cistoscopia?
Existen dos enfoques comúnmente utilizados para la retirada del catéter doble J, y cuál se aplica depende de cómo se colocó originalmente el stent. Algunos stents se colocan con un hilo externo, a veces llamado hilo de extracción, que va desde el extremo vesical del stent y sale a través de la uretra, quedando fijado con esparadrapo al paciente. Cuando hay un hilo presente, la retirada a menudo puede realizarse simplemente tirando del hilo de forma constante en un entorno de consulta, sin necesidad de un endoscopio. La mayoría de los stents, sin embargo, se colocan sin hilo externo, en cuyo caso la retirada requiere una cistoscopia: un procedimiento en el que un médico introduce un endoscopio delgado, flexible o rígido, a través de la uretra hasta la vejiga para visualizar y sujetar el extremo enrollado del stent antes de retirarlo. El médico tratante determina qué método se utilizó en la colocación y explicará el enfoque de retirada correspondiente antes de la cita.
Qué ocurre durante una retirada cistoscópica del stent
En una retirada cistoscópica, el paciente suele colocarse de forma similar a otras exploraciones urológicas ambulatorias, y comúnmente se aplica un gel anestésico tópico en la uretra antes de introducir el endoscopio para reducir las molestias durante el procedimiento. El médico avanza el cistoscopio hasta la vejiga, localiza el extremo enrollado del stent y utiliza un pequeño instrumento de sujeción introducido a través del endoscopio para asegurar el stent antes de retirar juntos el endoscopio y el stent. El procedimiento suele ser breve, a menudo se completa en varios minutos, y típicamente se realiza sin sedación en un entorno de consulta ambulatoria, aunque la práctica puede variar según el proveedor y factores específicos del paciente. Los pacientes suelen reportar una sensación de presión o un breve tirón al pasar el stent por la uretra, que normalmente se resuelve con rapidez una vez que el stent ha salido.
Qué se siente con la retirada por hilo en comparación
Cuando se utiliza un hilo de extracción, la retirada tiende a ser más rápida y a menudo los pacientes la describen como menos compleja que la cistoscopia, ya que no se requiere endoscopio. El médico o clínico sujeta el hilo externo y retira el stent con una tracción constante. Los pacientes suelen reportar una breve sensación de tirón o calambre en el momento de la extracción, similar en carácter a lo que se reporta con la retirada cistoscópica, aunque la cita en general suele ser más corta. Al igual que con la retirada cistoscópica, la experiencia individual varía, y cualquier pregunta relacionada con el procedimiento debe dirigirse al médico que realiza la retirada.
Qué síntomas son habituales en las horas y días posteriores a la retirada
Después de cualquiera de los dos métodos de retirada, se reporta comúnmente que los pacientes notan ardor leve al orinar, presencia ocasional de sangre leve en la orina y cierta urgencia o frecuencia urinaria durante un breve periodo tras el procedimiento; síntomas generalmente atribuidos a la irritación por la presencia del stent y su retirada, más que a una nueva complicación. Estos efectos suelen describirse como una mejoría progresiva durante el día o los dos días siguientes. Los síntomas que deben llevar a los pacientes a buscar atención médica inmediata incluyen sangrado abundante o persistente, fiebre alta, dolor significativo en el flanco o incapacidad para orinar. Un médico cualificado determina si algún síntoma posterior a la retirada requiere una evaluación adicional, y en general se anima a los pacientes a contactar con su proveedor de urología ante cualquier inquietud, en lugar de esperar a un seguimiento programado.
Consideraciones sobre el diseño del stent relevantes para la experiencia de retirada
El producto de stent utilizado puede influir en cierta medida en la experiencia de retirada, ya que la flexibilidad del material y las características de la superficie afectan a cómo se desplaza el extremo enrollado a través de la uretra. Los catéteres ureterales UroFlow, fabricados por INVAMED en poliuretano (PUR) con un tratamiento superficial opcional de fosforilcolina (PC), están posicionados por el fabricante como diseñados teniendo en cuenta la comodidad del paciente a lo largo de todo el periodo de permanencia, lo que puede incluir el proceso de retirada. Puede encontrarse más información en la página de los catéteres ureterales UroFlow, y los lectores pueden explorar la categoría más amplia de urología y manejo de la incontinencia para conocer dispositivos relacionados.
¿Es dolorosa la retirada del catéter doble J?
La mayoría de los pacientes describen una breve sensación de tirón, presión o calambre durante la retirada, en lugar de dolor significativo, y el procedimiento en sí suele ser breve. La tolerancia individual varía, y comúnmente se utiliza un anestésico tópico en la retirada cistoscópica para ayudar a minimizar las molestias.
¿Puede un paciente retirarse su propio stent si hay un hilo presente?
No. Incluso cuando hay un hilo de extracción presente, la retirada solo debe ser realizada por un profesional sanitario cualificado en un entorno clínico. No se recomienda intentar la autorretirada, ya que la técnica adecuada y la vigilancia de posibles complicaciones requieren formación clínica.
¿En cuánto tiempo puede reanudarse la actividad normal tras la retirada del stent?
Muchos pacientes reanudan sus actividades diarias habituales dentro del día siguiente a la retirada, aunque esto varía según la recuperación individual y el motivo por el que se colocó originalmente el stent. Un médico tratante puede ofrecer indicaciones específicas para la situación de cada paciente, incluidas las restricciones de actividad asociadas a la afección urológica subyacente.
La disponibilidad del dispositivo y el estado regulatorio varían según el país. Comuníquese con INVAMED o su distribuidor local autorizado para obtener información regulatoria actual aplicable a su región.
