¿Cuáles son los últimos tratamientos mínimamente invasivos para las hemorroides?
Introducción
Las hemorroides, una afección anorrectal común, afectan significativamente la calidad de vida de una parte sustancial de la población mundial. Caracterizadas por la hinchazón e inflamación de las venas del recto y el ano, las hemorroides pueden manifestarse con síntomas que van desde malestar y picazón hasta sangrado y prolapso [1]. Históricamente, las intervenciones quirúrgicas fueron el principal recurso para las hemorroides sintomáticas, particularmente en etapas avanzadas. Sin embargo, estos procedimientos suelen conllevar un dolor postoperatorio considerable, períodos de recuperación prolongados y posibles complicaciones como estenosis anal o incontinencia fecal [1]. En consecuencia, ha habido un cambio notable en la práctica clínica hacia el desarrollo y adopción de **tratamientos mínimamente invasivos (MIT)**. Estos enfoques tienen como objetivo aliviar los síntomas de forma eficaz y al mismo tiempo minimizar el malestar del paciente, reducir los tiempos de recuperación y disminuir la incidencia de eventos adversos. Este artículo proporciona una descripción académica de los últimos avances en tratamientos mínimamente invasivos para las hemorroides, basándose en investigaciones recientes y hallazgos clínicos para resaltar sus mecanismos, eficacia y perfiles de seguridad.
Embolización de la arteria hemorroidal (AEH)
La embolización de la arteria hemorroidal (AEH) representa una innovación significativa en el tratamiento de las hemorroides internas, particularmente para aquellas que presentan síntomas de sangrado. Este procedimiento radiológico intervencionista funciona según el principio de reducir el flujo sanguíneo a las almohadillas hemorroidales, promoviendo así su contracción y aliviando los síntomas. El procedimiento normalmente implica la inserción de un pequeño catéter, a menudo a través de una arteria en la muñeca o la parte superior del muslo, guiado por técnicas de imagen avanzadas [2]. Luego se realiza una angiografía con medio de contraste para identificar con precisión las arterias rectales superiores que irrigan el tejido hemorroidal. Una vez que se localizan estos vasos objetivo, se hace avanzar un microcatéter para administrar pequeñas partículas o espirales embólicas, bloqueando efectivamente el flujo sanguíneo anormal [2].
Una de las principales ventajas del AEH es su naturaleza mínimamente invasiva, que a menudo se realiza como un procedimiento ambulatorio con un tiempo de recuperación mínimo. Los pacientes suelen experimentar menos dolor en comparación con los métodos quirúrgicos tradicionales, lo que los convierte en una opción atractiva para las personas que buscan evitar las molestias y el tiempo de inactividad asociados con la cirugía [2]. Los estudios clínicos han demostrado la eficacia y seguridad del AEH. Un ensayo clínico aleatorizado que involucró a 33 pacientes, por ejemplo, encontró que el AEH produjo una resolución similar de los síntomas relacionados con el sangrado como la hemorroidectomía, pero con significativamente menos eventos adversos como hinchazón, aberturas de heridas y fisuras anales en el grupo de AEH [2]. Si bien el AEH es particularmente eficaz para las hemorroides sangrantes, su función en el tratamiento del prolapso u otros síntomas puede variar, y la selección de los pacientes sigue siendo crucial para obtener resultados óptimos.
Tratamientos en el consultorio: avances y combinaciones
Los tratamientos en el consultorio continúan evolucionando y ofrecen soluciones efectivas para las hemorroides en etapa temprana a moderada. Estos procedimientos generalmente se realizan de forma ambulatoria y requieren mínima anestesia y recuperación.
Ligadura con banda elástica (RBL) y abordajes modificados
**La ligadura con banda elástica (RBL)** ha sido durante mucho tiempo una piedra angular del tratamiento de hemorroides en el consultorio, conocida por su eficacia en el tratamiento de hemorroides internas de grado I-III. El procedimiento consiste en colocar una pequeña banda elástica alrededor de la base de la hemorroide, cortando su suministro de sangre, provocando necrosis y eventual desprendimiento [1]. Los avances recientes se han centrado en modificar las técnicas RBL para mejorar la eficacia y reducir las complicaciones. Por ejemplo, los métodos RBL modificados, que pueden implicar la succión de la mucosa y la submucosa o el uso de clips de polímero con fuerzas de unión más fuertes, han mostrado mejores resultados, incluida una reducción del dolor posoperatorio y tasas de recurrencia más bajas en comparación con la RBL tradicional o incluso la hemorroidectomía por escisión en algunos estudios [1]. El uso de clips de polímero, por ejemplo, ha demostrado ventajas significativas en términos de retraso en las tasas de sangrado y mayores tasas de éxito al año, lo que sugiere un potencial para reducir la estenosis anal y mejorar los efectos de elevación del tejido [1].
Escleroterapia
**La escleroterapia** implica la inyección de una solución química (esclerosante) en el tejido hemorroidal, lo que provoca inflamación, fibrosis y encogimiento. Si bien es efectiva, se ha debatido su eficacia comparativa contra la RBL, y algunos metanálisis sugieren tasas de recurrencia similares pero dolor potencialmente menor después del procedimiento para la escleroterapia [1]. Un avance notable en la escleroterapia es el uso de **polidocanol en forma de espuma**. El polidocanol, utilizado originalmente para la incompetencia de la safena, ha mostrado resultados prometedores en el tratamiento de las hemorroides de grado II-IV, con una alta satisfacción del paciente y un dolor mínimo informado en grandes cohortes de pacientes [1]. Sin embargo, las consideraciones de seguridad, como la posibilidad de shock anafiláctico, requieren una selección cuidadosa de los pacientes y una validación adicional [1].
Un enfoque combinado innovador, **sclerobanding**, integra RBL con escleroterapia. Esta técnica consiste en aplicar una banda elástica seguida de la inyección de un esclerosante. Los estudios sobre esclerobandas, particularmente en pacientes en tratamiento anticoagulante, han indicado su seguridad y eficacia, con una baja tasa de complicaciones y un riesgo reducido de hemorragia. Se cree que la combinación aprovecha los beneficios de ambos tratamientos, ya que las bandas limitan la extensión submucosa excesiva del esclerosante, maximizando así los efectos terapéuticos y minimizando los inconvenientes [1].
Terapias Energéticas
Las terapias basadas en energía representan otra frontera en evolución en el tratamiento de hemorroides mínimamente invasivo, cuyo objetivo es inducir necrosis y fibrosis del tejido hemorroidal mediante el suministro controlado de energía. **La coagulación por infrarrojos (IRC)**, que utiliza luz infrarroja para coagular el tejido, ha sido un método tradicional, pero están surgiendo modalidades más nuevas. **La terapia energética para hemorroides (HET)**, por ejemplo, utiliza un dispositivo bipolar que genera menos calor en comparación con el IRC, lo que reduce potencialmente el riesgo de daño colateral al tejido [1]. Los resultados clínicos de HET han indicado una reducción del dolor y de los síntomas de hemorroides en pacientes con hemorroides de grado I-II [1].
**La ablación por radiofrecuencia (RFA)**, particularmente técnicas como el procedimiento Rafaelo, emplea ondas de radiofrecuencia para inducir la plicatura del tejido y mejorar los síntomas. Si bien las revisiones sistemáticas han informado una alta satisfacción de los pacientes y bajas tasas de recurrencia, el nivel de evidencia a menudo se considera bajo debido a la falta de ensayos controlados aleatorios y el pequeño tamaño de la información [1].
**La hemorroidoplastia láser (LH)** es actualmente una de las terapias energéticas más investigadas activamente. Esta técnica consiste en insertar una sonda láser en el tejido hemorroidal para coagularlo. Los metanálisis que comparan la LH con la hemorroidectomía convencional han demostrado ventajas significativas para la LH, que incluyen tiempos quirúrgicos más cortos, menos sangrado intraoperatorio, menor dolor posoperatorio, menor uso de analgésicos y un retorno más rápido a las actividades diarias [1]. Sin embargo, la mayoría de los estudios informan resultados de seguimiento solo hasta un año, y el debate continúa sobre su clara ventaja sobre la hemorroidectomía convencional, especialmente considerando costos similares a los de la ARF y la necesidad de una anestesia más extensa en comparación con algunos procedimientos en el consultorio [1].
Innovaciones quirúrgicas: hemorroidopexia modificada con grapas (SH) y técnicas mixtas
Para la enfermedad hemorroidal más avanzada, las innovaciones quirúrgicas se han centrado en perfeccionar las técnicas existentes para reducir las complicaciones y mejorar los resultados a largo plazo.
Hemorroidopexia modificada con grapas (SH)
**La hemorroidopexia con grapas (SH)**, si bien ofrece menos dolor que la hemorroidectomía por escisión tradicional, se ha asociado con complicaciones únicas como estenosis de la anastomosis, fístula rectovaginal y perforación rectal [1]. Para abordar estas preocupaciones, se han desarrollado técnicas SH modificadas. La **Técnica de selección de tejido (TST)**, por ejemplo, evita el grapado circular mediante el uso de un anoscopio con dos o tres ventanas para grapar áreas específicas de mucosa y submucosa, reduciendo así el riesgo de complicaciones asociadas con la resección circular [1]. Otra modificación, la SH que utiliza una “sutura C grande”, tiene como objetivo preservar ciertas áreas de mucosa y submucosa, mitigando aún más el riesgo de estenosis anal y fístula rectovaginal [1]. Las investigaciones continúan explorando la altura óptima de grapado y los tiempos de compresión para minimizar el sangrado posoperatorio y otros eventos adversos [1].
Tratamientos Operativos Mixtos
For patients presenting with both significant internal and external hemorrhoids, a single surgical approach may be insufficient or carry a high risk of complications. En tales casos, los **tratamientos quirúrgicos mixtos**, que combinan dos o más técnicas quirúrgicas, han resultado prometedores. Por ejemplo, se ha descubierto que combinar la hemorroidectomía por escisión (EH) con SH no aumenta las complicaciones ni las tasas de recurrencia, al tiempo que mejora significativamente la calidad de vida de los pacientes con hemorroides externas importantes [1]. De manera similar, agregar la ligadura de la arteria hemorroidal (HAL) a procedimientos de escisión como la hemorroidectomía de Milligan-Morgan (MMH) o SH para hemorroides de grado III-IV ha demostrado mejores resultados, incluida una curación más rápida de las heridas, estancias hospitalarias más cortas, puntuaciones de dolor más bajas y tasas de complicaciones reducidas [1]. En particular, los estudios sugieren que HAL puede ser eficaz incluso sin guía Doppler, simplificando aún más el procedimiento y mejorando la satisfacción del paciente [1].
Conclusión
El panorama del tratamiento de las hemorroides evoluciona continuamente, con una clara tendencia hacia enfoques menos invasivos y más amigables para el paciente. Los tratamientos mínimamente invasivos, como la embolización de la arteria hemorroidal, los procedimientos avanzados en el consultorio, como la RBL modificada y la escleroterapia con espuma, y las terapias basadas en energía, incluida la hemorroidoplastia con láser, ofrecen alternativas efectivas a la cirugía tradicional. Además, las innovaciones quirúrgicas, como la hemorroidopexia modificada con grapas y las técnicas quirúrgicas mixtas, tienen como objetivo mejorar la eficacia y minimizar las complicaciones en casos más complejos. La selección de la modalidad de tratamiento más adecuada depende de varios factores, incluido el grado y tipo de hemorroides, los síntomas del paciente, las comorbilidades y las preferencias individuales. A medida que avance la investigación, una comprensión más profunda de estos tratamientos facilitará el desarrollo de protocolos estandarizados y planes de tratamiento personalizados, lo que en última instancia mejorará los resultados y la calidad de vida de los pacientes. Es crucial que los profesionales de la salud se mantengan al tanto de estos avances para ofrecer opciones bien informadas a sus pacientes.
Referencias
1. Kang, SI (2025). Últimas tendencias de investigación sobre el tratamiento de las hemorroides. *J Ano Recto Colon*, *9*(2), 179–191. [https://pmc.ncbi.nlm.nih.gov/articles/PMC12035339/](https://pmc.ncbi.nlm.nih.gov/articles/PMC12035339/) 2. Kademani, M. (2025, 15 de julio). *Embolización de la arteria hemorroidal: un enfoque novedoso para el tratamiento de las hemorroides internas*. Salud de UCLA. [https://www.uclahealth.org/news/article/hemorroidal-artery-embolization-novel-approach-internal](https://www.uclahealth.org/news/article/hemorroidal-artery-embolization-novel-approach-internal)
