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Spinal SurgeryFebruary 22, 2026Standard Technology

¿Qué es la cirugía de reemplazo de disco artificial?

Una descripción académica de la cirugía de reemplazo de disco artificial, que cubre sus principios, tipos, técnicas quirúrgicas, indicaciones, resultados y desafíos para la enfermedad degenerativa del disco.

¿Qué es la cirugía de reemplazo de disco artificial?

La cirugía de reemplazo artificial de disco (ADR), también conocida como reemplazo total de disco (TDR), es un procedimiento espinal innovador diseñado para aliviar el dolor y restaurar la movilidad en pacientes que padecen enfermedad degenerativa del disco (DDD) [1]. A diferencia de la cirugía de fusión espinal tradicional, que une las vértebras de forma permanente, la ADR tiene como objetivo preservar el movimiento en el segmento espinal afectado reemplazando un disco intervertebral dañado con un implante protésico [1]. Esta descripción académica explora los principios, tipos, técnicas quirúrgicas, indicaciones, resultados y desafíos asociados con la cirugía de reemplazo de disco artificial.

Comprensión de la enfermedad degenerativa del disco y la necesidad de RAM

La enfermedad degenerativa del disco es una afección común caracterizada por la falla gradual de los discos intervertebrales para realizar sus funciones esenciales, lo que lleva a una reducción del rango de movimiento (ROM) y dolor crónico de espalda o cuello [1]. Los discos intervertebrales actúan como amortiguadores entre las vértebras, manteniendo la alineación de la columna y facilitando el movimiento [1]. Cuando estos discos se degeneran, pueden causar tensión en las articulaciones facetarias, afectar las estructuras neurales y tensar los músculos paraespinales, lo que provoca síntomas debilitantes [1].

Si bien los tratamientos conservadores suelen ser la primera línea de abordaje, fracasan en un porcentaje significativo de pacientes [1]. Históricamente, la intervención quirúrgica para la DDD implicaba principalmente discectomía seguida de artrodesis vertebral (fusión espinal). Aunque eficaz para controlar el dolor, la cirugía de fusión tiene limitaciones, incluida la reducción del ROM espinal y la posibilidad de enfermedad del segmento adyacente (CIA), donde el aumento de la tensión sobre las vértebras vecinas puede provocar su degeneración [1]. El reemplazo de disco artificial surgió como una alternativa para superar estas complicaciones al imitar la biomecánica de un disco sano, preservando así el movimiento y reduciendo potencialmente el riesgo de TEA [1].

Evolución y Diseño de Discos Artificiales

El desarrollo de discos artificiales ha experimentado avances significativos desde el primer procedimiento documentado en 1966 [1]. Los primeros diseños, como el implante con rodamiento de bolas de Fernstrom, allanaron el camino para prótesis más sofisticadas. La artroplastia a nivel comercial comenzó en la década de 1980 con dispositivos como Charite y Prodisc L, que presentaban núcleos poliméricos y placas terminales metálicas [1]. Las innovaciones posteriores introdujeron discos articulados de metal sobre metal, como el Maverick, y una variedad de otros diseños para las regiones lumbar y cervical, incluidos active-L, Prestige, Mobi-C y M6 [1].

Los discos artificiales se clasifican en términos generales según su estructura en **articulables** o **no articulables** [1]. Los implantes articulados normalmente constan de dos o tres componentes sólidos, a menudo en una configuración de bola en cavidad o bola en canal, diseñados para permitir movimientos de rotación y flexión. Sin embargo, estos dispositivos pueden carecer del componente comprimible que se encuentra en los discos naturales, que proporciona absorción de impactos [1]. Los dispositivos no articulados, por el contrario, son más complejos e incorporan un núcleo blando que permite tanto la compresión como un ROM limitado, con el objetivo de emular mejor las capacidades de absorción de impactos del disco natural [1]. Los materiales comúnmente utilizados incluyen polietileno de peso molecular ultraalto (UHMWPE) por su inercia, rigidez y resistencia a la delaminación, y policarbonato uretano (PCU) por sus propiedades de absorción de impactos [1].

Procedimiento quirúrgico: descripción general

La cirugía de reemplazo de disco artificial implica extraer el disco dañado e insertar el implante protésico. La técnica específica varía dependiendo de si el procedimiento se realiza en la columna lumbar o cervical.

ADR lumbar

Para la ADR lumbar, el **abordaje anterior** es el más común. Se coloca al paciente en decúbito supino y se realiza una incisión para acceder al espacio discal por vía retroperitoneal. La lateralidad del abordaje (izquierda o derecha) se elige cuidadosamente en función del nivel de la columna y la vasculatura circundante para minimizar los riesgos [1]. Después de exponer el anillo fibroso (AF), se realiza una discectomía parcial, preservando el anillo lateral y posterior y la integridad de las placas terminales, que son cruciales para el éxito del implante. Los implantes de prueba se utilizan para garantizar un ajuste adecuado antes de insertar y colocar el disco artificial final bajo guía fluoroscópica [1].

RAM cervical

La ADR cervical normalmente utiliza un **abordaje de Smith-Robinson** estándar para la columna cervical anterior. El paciente se coloca en decúbito supino prestando especial atención a la alineación cervical. Después de confirmar el nivel operatorio con fluoroscopia, se realiza una discectomía y descompresión, extirpando el anillo anterior, el núcleo pulposo, las placas terminales cartilaginosas y, a menudo, el ligamento longitudinal posterior (PLL) [1]. También se pueden realizar foraminotomías bilaterales para descomprimir la médula espinal y los nervios. De manera similar al ADR lumbar, los implantes de prueba se utilizan para garantizar un ajuste adecuado antes de insertar el dispositivo final [1].

Indicaciones y Contraindicaciones

La selección adecuada del paciente es fundamental para el éxito de la cirugía ADR. Los candidatos ideales para **RAM lumbar** suelen presentar dolor lumbar discogénico que no ha respondido al tratamiento conservador. Las consideraciones importantes incluyen la integridad de las articulaciones facetarias y la alineación espinal global. Los pacientes con dolor posterior significativo, inestabilidad traslacional (p. ej., espondilolistesis vertebral), mala calidad ósea (p. ej., osteoporosis) o autofusión (p. ej., espondilitis anquilosante) generalmente no son candidatos adecuados [1].

Para **RAM cervical**, los candidatos ideales son aquellos con radiculopatía o mielopatía cervical debido a una enfermedad degenerativa discogénica en quienes no ha funcionado el tratamiento conservador [1]. Los estudios sugieren que los pacientes de diversos grupos de edad pueden beneficiarse, y que los pacientes de mayor edad mantienen el ROM cervical a largo plazo [1]. Las contraindicaciones incluyen una altura del disco índice inferior a 3 mm, espondilosis importante, dolor axial debido a artrosis de la articulación facetaria, inestabilidad preoperatoria, mala calidad ósea y deformidad cifótica [1].

Resultados y beneficios de la ADR

Numerosos estudios han investigado los resultados del reemplazo de disco artificial, a menudo comparándolo con la fusión espinal. En el período posoperatorio temprano, los pacientes con RAM frecuentemente demuestran resultados superiores en comparación con la fusión, particularmente en los resultados informados por los pacientes, las tasas de complicaciones y las tasas de reoperación [1]. Algunos estudios indican que la RAM puede conducir a una mejoría clínica y una recuperación funcional significativamente mejores, especialmente en pacientes con mielopatía cervical, aunque el nivel de evidencia puede variar [2].

Uno de los principales beneficios de la ADR es la preservación del movimiento de la columna, que se cree que reduce la incidencia de la enfermedad del segmento adyacente (ASD, por sus siglas en inglés) en comparación con la fusión [1]. Si bien los estudios de seguimiento tempranos a menudo muestran una menor incidencia de TEA sintomático en pacientes con RAM, esta diferencia puede volverse menos significativa en un seguimiento a más largo plazo (p. ej., 10 años) [1]. Los procedimientos ADR lumbares y cervicales multinivel también han mostrado resultados prometedores, manteniendo el ROM preoperatorio y la alineación sagital [1]. La cirugía híbrida, que combina ADR con fusión a diferentes niveles, también ha demostrado resultados favorables [1].

Desafíos y complicaciones

A pesar de sus ventajas, la cirugía de reemplazo de disco artificial no está exenta de desafíos y posibles complicaciones. **El desgaste** de los materiales del implante es una preocupación importante, que provoca un aflojamiento aséptico y la deposición de residuos. Estos desechos pueden inducir una respuesta inflamatoria, provocando la formación de granulomas, resorción ósea y la reaparición de los síntomas del dolor [1]. Los investigadores están explorando la inmunomodulación y materiales avanzados con mayor resistencia al daño oxidativo para mitigar el desgaste [1].

Otras posibles complicaciones incluyen:

  • **Dolor en las articulaciones facetarias**: la degeneración de las articulaciones facetarias, a menudo relacionada con la degeneración del disco, puede provocar dolor persistente, especialmente si hay artrosis preexistente [1].
  • **Infección del sitio quirúrgico**: aunque es poco común, la infección puede contribuir al aflojamiento del implante [1].
  • **Osificación heterotópica (HO)**: la formación de hueso nuevo en los tejidos blandos alrededor del implante es una complicación conocida, con tasas de incidencia que oscilan entre el 20% y el 71% en el seguimiento a largo plazo [1]. La HO puede limitar el movimiento de la columna y provocar potencialmente TEA o radiculopatía, aunque no se ha demostrado sistemáticamente que produzca peores resultados en los pacientes [1].

Conclusión

La cirugía de reemplazo de disco artificial representa un avance significativo en el tratamiento de la enfermedad degenerativa del disco y ofrece una alternativa a la fusión espinal que preserva el movimiento. Si bien presenta numerosos beneficios, incluidos mejores resultados tempranos y un riesgo reducido de TEA, la selección cuidadosa de los pacientes y la comprensión de los posibles desafíos son cruciales. La investigación en curso en biomateriales, diseño de implantes y técnicas quirúrgicas continúa perfeccionando la ADR, con el objetivo de mejorar los resultados a largo plazo y ampliar su aplicabilidad. Como ocurre con cualquier procedimiento quirúrgico, los pacientes deben consultar con profesionales médicos calificados para determinar el plan de tratamiento más adecuado para su afección específica.

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Referencias

[1] Othman, Y. A., Verma, R. y Qureshi, SA (2019). Reemplazo de disco artificial en cirugía de columna. *Anales de Medicina Traslacional*, *7*(Suplemento 5), S170. [https://pmc.ncbi.nlm.nih.gov/articles/PMC6778281/](https://pmc.ncbi.nlm.nih.gov/articles/PMC6778281/)

[2] Lee, J. H., Lee, Y. J., Chang, M. C. y Lee, J. H. (2023). Efectividad clínica del reemplazo de disco artificial en comparación con la discectomía y fusión cervical anterior en pacientes con mielopatía cervical: revisión sistemática y metanálisis. *Neuroespina*, *20*(3), 1047–1060. [https://pmc.ncbi.nlm.nih.gov/articles/PMC10562247/](https://pmc.ncbi.nlm.nih.gov/articles/PMC10562247/)

**Descargo de responsabilidad:** Esta publicación de blog tiene fines informativos únicamente y no constituye un consejo médico. Consulte siempre con un profesional de la salud calificado si tiene algún problema de salud o antes de tomar cualquier decisión relacionada con su salud o tratamiento. La información proporcionada no pretende sustituir el asesoramiento, diagnóstico o tratamiento médico profesional.

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