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Medical DevicesFebruary 22, 2026INVAMED Medical

La carga mundial de la enfermedad arterial periférica (EAP): epidemiología y estadísticas

Una descripción general completa de la carga global de la enfermedad arterial periférica (EAP), incluida su epidemiología, prevalencia, incidencia, mortalidad y factores de riesgo clave. Este artículo explora las últimas estadísticas y proyecciones futuras para la EAP, brindando información tanto para los pacientes como para los profesionales de la salud.

La carga mundial de la enfermedad arterial periférica (EAP): epidemiología y estadísticas

Yo. Introducción a la enfermedad arterial periférica (EAP)

La enfermedad arterial periférica (EAP) es una afección circulatoria prevalente y progresiva caracterizada por el estrechamiento de las arterias fuera del corazón y el cerebro, que afecta más comúnmente a las arterias que suministran sangre a las extremidades. Esta reducción del flujo sanguíneo, principalmente a las piernas, puede provocar una variedad de síntomas, desde claudicación (dolor durante el ejercicio) hasta isquemia crítica de las extremidades, que puede provocar amputaciones y afectar significativamente la calidad de vida. Más allá de sus efectos localizados, la EAP es un fuerte indicador de aterosclerosis sistémica y se asocia con un mayor riesgo de morbilidad y mortalidad cardiovascular, incluidos ataques cardíacos y accidentes cerebrovasculares. Comprender la carga global de la EAP, sus tendencias epidemiológicas y los factores de riesgo asociados es crucial para desarrollar estrategias de salud pública e intervenciones clínicas efectivas.

II. Epidemiología global de la EAP

A. Prevalencia e incidencia

La prevalencia e incidencia global de la EAP han mostrado un aumento significativo en las últimas décadas, lo que plantea un desafío sustancial para los sistemas de salud globales. Según la base de datos Global Burden of Disease (GBD) 2019, el número de personas de 40 años o más que viven con EAP alcanzó un estimado de 113 millones en 2019 (intervalo de incertidumbre [UI] del 95 %: 99,2–128,4), con una prevalencia global del 1,52 % (IU del 95 %: 1,33–1,72) [1]. Esto representa un aumento considerable desde 1990, lo que indica una creciente preocupación por la salud pública [1].

Las proyecciones sobre la carga futura de PAD son aún más sorprendentes. Un estudio poblacional que pronostica la carga global de PAD de 2021 a 2050 estima un aumento dramático de casos. Se prevé que el número de casos de EAP en todo el mundo aumentará un 220% para 2050, alcanzando una cifra estimada de 360 ​​millones de personas en todo el mundo (intervalo de incertidumbre del 95%, 270 a 450) [2]. Este aumento previsto subraya la necesidad urgente de mejorar las medidas preventivas y las estrategias de gestión.

B. Tasas de mortalidad y años de vida ajustados en función de la discapacidad (AVAD)

El impacto de la EAP se extiende más allá de la prevalencia y abarca una mortalidad y discapacidad significativas. Si bien algunos estudios sugieren una tendencia a la baja en la incidencia, la mortalidad y los AVAD de la EAP en las últimas décadas, particularmente en ciertas regiones [3], la carga general sigue siendo sustancial. En 2019, la PAD contribuyó a aproximadamente 74,1 mil muertes en todo el mundo [4].

Los años de vida ajustados por discapacidad (AVAD), una medida que combina los años de vida perdidos debido a la mortalidad prematura y los años vividos con discapacidad, resaltan el profundo impacto de la EAP en la salud global. Los AVAD totales atribuibles a factores de riesgo modificables en 2019 representaron el 69,4% (64,2-74,3) del total de AVAD por enfermedad arterial periférica [1]. Se espera que la mortalidad estandarizada por edad se duplique para 2050, mientras que se prevé que los AVAD aumenten de 19,7 a 33,1 por 100.000 [2]. Estas cifras enfatizan la naturaleza crónica y debilitante de la EAP y su importante contribución a la carga global de enfermedad.

III. Factores de riesgo clave para la EAP

La enfermedad arterial periférica es una afección multifactorial, cuyo desarrollo y progresión están fuertemente vinculados a una combinación de factores de riesgo modificables y no modificables. Comprender estos factores es fundamental para estrategias efectivas de prevención y manejo.

A. Factores de riesgo modificables

Los factores de riesgo modificables son aquellos que pueden modificarse mediante cambios en el estilo de vida o intervenciones médicas, lo que ofrece importantes oportunidades para reducir la carga de la EAP.

1. fumar

Fumar es inequívocamente el factor de riesgo modificable más potente y prevalente de la EAP. El consumo de tabaco, incluido tanto el tabaquismo activo como la exposición al humo de segunda mano, acelera significativamente el proceso aterosclerótico, provocando daño y estrechamiento de las arterias. Los fumadores tienen un riesgo de dos a cuatro veces mayor de desarrollar EAP en comparación con los no fumadores, y seguir fumando después de un diagnóstico de EAP se asocia con peores resultados, incluido un aumento de las tasas de amputación y mortalidad [5].

2. Diabetes mellitus

La diabetes mellitus es otro factor de riesgo importante que contribuye tanto al desarrollo como a la gravedad de la EAP. Los niveles altos de glucosa en sangre pueden dañar los vasos sanguíneos y provocar complicaciones microvasculares y macrovasculares. Los pacientes diabéticos a menudo desarrollan EAP a una edad más temprana, experimentan una progresión más rápida y tienen una mayor incidencia de isquemia crítica de las extremidades [6]. La presencia de diabetes también complica el manejo de la EAP y aumenta el riesgo de eventos cardiovasculares adversos.

3. Hipertensión

La hipertensión o presión arterial alta ejerce un estrés crónico en las paredes arteriales, promoviendo la disfunción endotelial y la formación de placas ateroscleróticas. Es un factor de riesgo independiente bien establecido para la EAP, y el control eficaz de la presión arterial es crucial para mitigar su impacto en la salud arterial [7].

4. Dislipidemia

La dislipidemia, caracterizada por niveles anormales de lípidos en la sangre (p. ej., colesterol LDL alto, colesterol HDL bajo, triglicéridos altos), desempeña un papel central en la patogénesis de la aterosclerosis. Los niveles elevados de colesterol contribuyen a la formación de placa y al estrechamiento arterial, lo que aumenta el riesgo de EAP [8]. Las terapias para reducir los lípidos son la piedra angular de la prevención y el tratamiento de la EAP.

5. Obesidad y sedentarismo

La obesidad y el estilo de vida sedentario están estrechamente relacionados con otros factores de riesgo cardiovascular, como la diabetes, la hipertensión y la dislipidemia. Estos factores contribuyen colectivamente a la inflamación sistémica y la disfunción endotelial, aumentando así el riesgo de EAP. Promover la actividad física y el control saludable del peso son vitales para reducir la incidencia de la EAP y mejorar los resultados de los pacientes [9].

B. Factores de riesgo no modificables

Los factores de riesgo no modificables son inherentes y no se pueden cambiar, pero ayudan a identificar a las personas con mayor riesgo de padecer EAP.

1. Edad

La edad es el factor de riesgo no modificable más importante para la EAP. La prevalencia de la EAP aumenta significativamente con la edad, con un aumento particularmente pronunciado después de los 60 años. Esto se debe principalmente a los efectos acumulativos de otros factores de riesgo y el proceso natural de envejecimiento en la salud arterial [1].

2. Género

Aunque históricamente se consideraba que la EAP era más prevalente en los hombres, datos epidemiológicos recientes sugieren que la prevalencia global de la EAP es generalmente mayor en las mujeres que en los hombres, especialmente en los grupos de mayor edad [1]. Sin embargo, los hombres suelen presentar síntomas más graves y tasas más altas de amputación.

3. Genética

La predisposición genética también juega un papel en el desarrollo de la EAP. Los antecedentes familiares de EAP u otras enfermedades ateroscleróticas aumentan el riesgo de un individuo, lo que sugiere un componente genético en la susceptibilidad a la afección [10].

IV. Variaciones geográficas y sociodemográficas

La carga global de PAD no está distribuida uniformemente; Existen variaciones significativas entre diferentes regiones geográficas y grupos sociodemográficos, influenciadas por una compleja interacción de factores genéticos, ambientales y socioeconómicos.

A. Diferencias regionales en prevalencia y carga

La prevalencia de la EAP varía considerablemente según la región. Si bien el número total de personas con EAP ha aumentado a nivel mundial, la distribución de este aumento no es uniforme. Por ejemplo, en 2019, el 42,6% de la carga mundial de PAD se concentró en países con un índice sociodemográfico (IDE) bajo a medio [1]. Esto pone de relieve una carga desproporcionada en estas regiones, a menudo relacionada con un acceso limitado a la atención médica, una menor conciencia y una mayor prevalencia de factores de riesgo no controlados.

B. Impacto del índice sociodemográfico (IDE)

El Índice Sociodemográfico (IDE) es una medida compuesta del estado de desarrollo, que abarca el ingreso per cápita, el nivel educativo y la tasa total de fertilidad. La relación entre la prevalencia de IDE y PAD es compleja. Se encontró que la prevalencia de EAP era más alta en países con un IDE alto y más baja en países con un IDE bajo [1]. Sin embargo, los AVAD y las tasas de mortalidad mostraron una curva en forma de U, lo que indica la carga más alta en los quintiles alto y bajo del IDE [1]. Esto sugiere que, si bien los países de ingresos altos pueden tener una prevalencia más alta debido a factores como el envejecimiento de la población y mejores capacidades de diagnóstico, los países de ingresos bajos enfrentan una carga significativa en términos de resultados graves (AVAD y mortalidad) debido a una prevención y un tratamiento inadecuados.

C. Tendencias específicas de género

Históricamente, la EAP a menudo se consideraba una enfermedad predominante en los hombres. Sin embargo, datos recientes del estudio GBD 2019 indican que la prevalencia global de enfermedad arterial periférica fue generalmente mayor en mujeres que en hombres [1]. A pesar de esto, los hombres y los países de bajos ingresos mostraron tasas de AVAD similares a las de las mujeres y los países de ingresos más altos, lo que destaca una carga desproporcionada en estos grupos [1]. Esto sugiere que, si bien las mujeres pueden tener una mayor prevalencia, los hombres pueden experimentar formas o complicaciones más graves de la enfermedad, o puede haber diferencias en el diagnóstico y la notificación.

V. Implicaciones para la salud pública y estrategias de gestión

La creciente carga global de la EAP requiere intervenciones sólidas de salud pública y estrategias de gestión integrales para mitigar su impacto en las personas y los sistemas de salud.

A. Carga sanitaria e impacto económico

La PAD impone una carga importante a los sistemas sanitarios de todo el mundo. Los costos asociados con el diagnóstico, el tratamiento (incluidos los procedimientos de revascularización y las amputaciones) y la atención a largo plazo de los pacientes con EAP son sustanciales. El impacto económico se extiende a la pérdida de productividad debido a la discapacidad y la mortalidad prematura. A medida que se prevé que aumenten la prevalencia y la gravedad de la EAP, también lo hará la tensión económica, especialmente en los países de ingresos bajos y medios donde los recursos suelen ser limitados [2].

B. Importancia del diagnóstico temprano y la intervención

El diagnóstico temprano de la EAP es fundamental para mejorar los resultados de los pacientes. Muchas personas con EAP son asintomáticas o tienen síntomas atípicos, lo que lleva a un subdiagnóstico y a un retraso en la intervención. La detección de personas de alto riesgo, como aquellas con diabetes, hipertensión o antecedentes de tabaquismo, utilizando métodos no invasivos como el índice tobillo-brazo (ITB), puede facilitar la detección temprana. La intervención inmediata, que incluye modificaciones en el estilo de vida, farmacoterapia y revascularización cuando esté indicada, puede prevenir la progresión de la enfermedad, reducir el riesgo de pérdida de una extremidad y mejorar los resultados cardiovasculares [7].

C. Papel de la modificación de los factores de riesgo

Dado que los factores de riesgo modificables representan una parte sustancial de la carga mundial de la EAP (alrededor del 70 % en 2019) [1], las iniciativas de salud pública centradas en la modificación de los factores de riesgo son primordiales. Los programas integrales que abordan el abandono del hábito de fumar, el control de la presión arterial, el control de la diabetes, la reducción de los lípidos y la promoción de estilos de vida saludables (dieta y ejercicio) pueden reducir significativamente la incidencia y la progresión de la EAP. Estos esfuerzos requieren un enfoque multifacético que incluya campañas de concientización pública, cambios de políticas y servicios de atención médica accesibles.

VI. Conclusión

A. Resumen de hallazgos clave

La enfermedad arterial periférica representa un creciente desafío de salud mundial, y se prevé que su prevalencia y su morbilidad y mortalidad asociadas aumenten significativamente en las próximas décadas. La enfermedad afecta desproporcionadamente a las poblaciones de mayor edad y presenta variaciones geográficas y sociodemográficas complejas. Los factores de riesgo modificables, en particular el tabaquismo, la diabetes, la hipertensión y la dislipidemia, son los principales impulsores de la epidemia de EAP y representan una parte sustancial de su carga mundial. Si bien se han logrado avances en el diagnóstico y el tratamiento, la magnitud del problema requiere un enfoque renovado en la prevención.

B. Llamado a la acción para la prevención y la gestión

Abordar la carga global de la EAP requiere un esfuerzo concertado por parte de los proveedores de atención médica, los formuladores de políticas y los individuos. Es esencial dar prioridad a las iniciativas de salud pública destinadas a la modificación generalizada de los factores de riesgo, mejorar las estrategias de detección temprana y garantizar el acceso equitativo a tratamientos eficaces. Al implementar programas integrales de prevención y gestión, podemos esforzarnos por reducir el impacto devastador de la EAP, mejorar la calidad de vida de los pacientes y aliviar la creciente presión sobre los recursos sanitarios globales.

VII. Descargo de responsabilidad

**Descargo de responsabilidad:** Esta publicación de blog está destinada únicamente a fines informativos y educativos y no constituye un consejo médico. No sustituye el asesoramiento, diagnóstico o tratamiento médico profesional. Siempre busque el consejo de su médico u otro proveedor de salud calificado si tiene alguna pregunta sobre una afección médica. Nunca ignore el consejo médico profesional ni demore en buscarlo debido a algo que haya leído en este artículo. INVAMED no respalda ningún tratamiento o procedimiento específico mencionado en este documento. Para obtener orientación médica personalizada, consulte con un profesional de la salud.

Referencias

[1] GBD 2019 Colaboradores en enfermedades arteriales periféricas. Carga global de enfermedad arterial periférica y sus factores de riesgo, 1990-2019: un análisis sistemático para el Estudio de carga global de enfermedad 2019. The Lancet Global Health. Octubre de 2023. [https://www.healthdata.org/research-analysis/library/global-burden-peripheral-artery-disease-and-its-risk-factors-1990-2019](https://www.healthdata.org/research-analysis/library/global-burden-peripheral-artery-disease-and-its-risk-factors-1990-2019) [2] Deng, L., Du, C., Liu, L., Wang, Y., Gu, H., Armstrong, DG, ... y Deng, W. (2025). Previsión de la carga mundial de enfermedad arterial periférica de 2021 a 2050: un estudio poblacional. Investigación, 8422768. [https://pmc.ncbi.nlm.nih.gov/articles/PMC12209533/](https://pmc.ncbi.nlm.nih.gov/articles/PMC12209533/) [3] Liu, W., et al. (2025). Un análisis sistemático del estudio de carga global de enfermedad 2021. Fronteras en la medicina cardiovascular. [https://www.frontiersin.org/journals/cardiovascular-medicine/articles/10.3389/fcvm.2025.1603810/pdf](https://www.frontiersin.org/journals/cardiovascular-medicine/articles/10.3389/fcvm.2025.1603810/pdf) [4] Usted, Y., Wang, Z., Yin, Z., Bao, Q., Lei, S., Yu, J., ... y Xie, X. (2023). Carga global de morbilidad y sus factores de riesgo atribuibles a la enfermedad arterial periférica. Scientific Reports, 13(1), 20500. [https://www.nature.com/articles/s41598-023-47028-5](https://www.nature.com/articles/s41598-023-47028-5) [5] Norgren, L., et al. (2007). Consenso intersocial para el tratamiento de la enfermedad arterial periférica (TASC II). Revista europea de cirugía vascular y endovascular, 33 (suplemento 1), S1-S75. [6] Shu, J. y Santulli, G. (2018). Actualización sobre enfermedad arterial periférica: epidemiología, manejo y nuevas estrategias terapéuticas. Revista de aterosclerosis y trombosis, 25(9), 800-810. [7] Aboyans, V., et al. (2018). Directrices de la ESC de 2017 sobre el diagnóstico y tratamiento de enfermedades arteriales periféricas, en colaboración con la Sociedad Europea de Cirugía Vascular (ESVS). Revista europea del corazón, 39(9), 763-816. [8] Criqui, M. H. y Aboyans, V. (2015). Epidemiología de la enfermedad arterial periférica. Investigación de circulación, 116(9), 1509-1526. [9] Fowkes, FGR, et al. (2017). Índice tobillo-brazo (ITB) y riesgo de eventos cardiovasculares y mortalidad: una revisión sistemática y un metanálisis. Revista Europea del Corazón, 38(25), 1996-2003. [10] Murabito, JM, et al. (2014). Factores de riesgo genéticos para la enfermedad arterial periférica. Circulación, 129(14), 1593-1600.

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