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Vascular DiseaseFebruary 22, 2026INVAMED Medical

Una guía sobre la enfermedad arterial periférica (EAP) para profesionales de la salud

Una guía completa para profesionales de la salud sobre el diagnóstico, tratamiento y manejo de la enfermedad arterial periférica (EAP). Conozca las últimas directrices clínicas, herramientas de diagnóstico e intervenciones terapéuticas para esta afección vascular común.

Una guía sobre la enfermedad arterial periférica (EAP) para profesionales sanitarios

Yo. Introducción a la enfermedad arterial periférica (EAP)

La enfermedad arterial periférica (EAP) es una afección circulatoria prevalente y progresiva caracterizada por el estrechamiento de las arterias fuera del corazón y el cerebro, que afecta más comúnmente a los vasos que suministran sangre a las extremidades, particularmente a las piernas [1]. Este proceso aterosclerótico conduce a una reducción del flujo sanguíneo, lo que puede causar una variedad de síntomas, desde una leve molestia hasta una isquemia grave que pone en peligro las extremidades. Como profesionales de la salud, una comprensión integral de la EAP es crucial para la detección temprana, el tratamiento eficaz y, en última instancia, mejorar los resultados de los pacientes.

A. Definición y prevalencia

La EAP se define por la presencia de aterosclerosis en las arterias periféricas, lo que resulta en una oclusión parcial o completa del flujo sanguíneo. Es un importante problema de salud pública que afecta a millones de personas en todo el mundo. Sólo en los Estados Unidos, la EAP afecta aproximadamente a 8,5 millones de estadounidenses [2]. La prevalencia de la EAP aumenta con la edad y afecta hasta el 20% de las personas mayores de 60 años [3]. A pesar de su aparición generalizada y sus graves implicaciones, la EAP a menudo sigue siendo infradiagnosticada e infratratada, lo que destaca la necesidad de una mayor concienciación y mejores prácticas clínicas entre los profesionales de la salud [1].

B. Etiología y fisiopatología

En esencia, la EAP es una manifestación de aterosclerosis sistémica, una enfermedad inflamatoria crónica caracterizada por la acumulación de placa dentro de las paredes arteriales. Esta placa, compuesta de colesterol, sustancias grasas, productos de desecho celular, calcio y fibrina, endurece y estrecha las arterias, restringiendo el flujo sanguíneo [2]. El mecanismo principal implica disfunción endotelial, seguida de depósito de lípidos, proliferación de células del músculo liso e infiltración de células inflamatorias, que conducen a la formación de lesiones ateroscleróticas. Con el tiempo, estas lesiones pueden crecer, calcificarse y romperse, lo que provoca eventos trombóticos agudos que comprometen aún más el flujo sanguíneo. La reducción del suministro de oxígeno y nutrientes a los tejidos afectados, conocida como isquemia, es responsable de los síntomas clínicos de la EAP.

C. Factores de riesgo

Numerosos factores de riesgo contribuyen al desarrollo y progresión de la EAP, muchos de los cuales se superponen con los de la enfermedad de las arterias coronarias y la enfermedad cerebrovascular. Los factores de riesgo modificables clave incluyen:

  • **Fumar:** El consumo de tabaco es el factor de riesgo más importante y potente de la EAP, ya que acelera la aterosclerosis y aumenta la gravedad de la enfermedad [1].
  • **Diabetes mellitus:** Los pacientes con diabetes tienen un riesgo significativamente mayor de desarrollar EAP, a menudo con patrones de enfermedad más difusos y distales, y tienen un mayor riesgo de isquemia crítica que amenaza las extremidades [4].
  • **Hipertensión:** La presión arterial alta contribuye al daño endotelial y acelera la formación de placa aterosclerótica.
  • **Dislipidemia:** Los niveles elevados de colesterol y triglicéridos de lipoproteínas de baja densidad (LDL) y los niveles bajos de colesterol de lipoproteínas de alta densidad (HDL) promueven la acumulación de placa.
  • **Obesidad:** En particular, la obesidad abdominal se asocia con un mayor riesgo de EAP.
  • **Inactividad física:** Un estilo de vida sedentario está relacionado con una mayor incidencia de enfermedades cardiovasculares, incluida la EAP.

Los factores de riesgo no modificables incluyen edad avanzada, sexo masculino y antecedentes familiares de enfermedad cardiovascular. Una evaluación exhaustiva de estos factores de riesgo es esencial para identificar a las personas con alto riesgo de padecer EAP e implementar estrategias preventivas adecuadas.

II. Evaluación clínica y diagnóstico de PAD

El diagnóstico temprano y preciso de la EAP es fundamental para prevenir la progresión de la enfermedad y mitigar complicaciones graves como la pérdida de una extremidad. Los profesionales sanitarios deben mantener un alto índice de sospecha, especialmente en pacientes que presentan factores de riesgo de EAP.

A. Sintomatología y Presentación Clínica

La presentación clínica de la EAP puede variar ampliamente, desde isquemia asintomática hasta isquemia grave que amenaza las extremidades. El síntoma clásico es la **claudicación intermitente**, caracterizada por dolor muscular o calambres en las piernas, generalmente en las pantorrillas, los muslos o las nalgas, que se desencadena con el ejercicio y se alivia con el reposo [1]. La ubicación de la claudicación suele indicar el sitio de oclusión arterial. Sin embargo, muchos pacientes con EAP presentan síntomas atípicos en las piernas o son completamente asintomáticos, lo que dificulta el diagnóstico [1].

Otros síntomas pueden incluir:

  • **Dolor en reposo:** Dolor persistente en el pie o los dedos, especialmente por la noche o cuando está elevado, que se alivia colgando la pierna (posición dependiente).
  • **Heridas o úlceras que no cicatrizan:** llagas en los pies o en los dedos de los pies que no sanan debido a un suministro de sangre insuficiente.
  • **Cambios en la piel:** Frialdad, palidez o cianosis de la extremidad afectada, piel brillante, pérdida de cabello en las piernas y uñas de los pies engrosadas.
  • **Pulsos débiles o ausentes:** Pulsos periféricos disminuidos o ausentes en la extremidad afectada.

B. Hallazgos del examen físico

Un examen físico exhaustivo es crucial para identificar signos de EAP. Los hallazgos clave incluyen:

  • **Palpación de pulsos periféricos:** Evaluación de la fuerza y presencia de los pulsos femoral, poplíteo, dorsal del pie y tibial posterior. Los pulsos débiles o ausentes son muy sugestivos de EAP.
  • **Auscultación de soplos:** escucha de soplos sobre las arterias femorales, lo que puede indicar flujo sanguíneo turbulento debido a estenosis.
  • **Inspección de la piel:** Observación de cambios tróficos, como pérdida de cabello, piel brillante, uñas quebradizas y úlceras o gangrena que no cicatrizan.
  • **Tiempo de llenado capilar:** El tiempo de llenado capilar prolongado en los dedos de los pies puede indicar una mala perfusión.
  • **Prueba de Buerger:** Valora la palidez en la elevación y el rubor en la dependencia de la extremidad afectada.

C. Herramientas y técnicas de diagnóstico

Hay varias herramientas de diagnóstico disponibles para confirmar el diagnóstico de PAD y evaluar su gravedad y extensión anatómica.

1. Índice tobillo-brazo (ITB)

El **Índice Tobillo-Braquial (ITB)** es una prueba simple, no invasiva y altamente sensible y específica para diagnosticar la EAP [4]. Consiste en medir la presión arterial sistólica en el tobillo (arterias dorsal del pie y tibial posterior) y en la arteria braquial mediante una ecografía Doppler y un manguito de presión arterial. El ITB se calcula dividiendo la presión sistólica más alta del tobillo por la presión sistólica braquial más alta. Un ITB inferior a 0,90 es diagnóstico de EAP [4].

| Valor ABI | Interpretación | | :-------- | :------------- | | > 1,30 | Arterias no compresibles (sugiere rigidez arterial, que se observa a menudo en diabéticos) | | 1.00-1.30 | Normales | | 0,91-0,99 | Límite | | 0,41-0,90 | EAP leve a moderada | | 0,00-0,40 | EAP grave |

2. Ultrasonido Dúplex

La ecografía dúplex es una técnica de imagen no invasiva que proporciona información anatómica y hemodinámica sobre las arterias periféricas. Puede identificar la ubicación y la gravedad de las estenosis u oclusiones, evaluar la velocidad del flujo sanguíneo y detectar la morfología de la placa. Es particularmente útil para la vigilancia después de procedimientos de revascularización.

3. Angiografía por tomografía computarizada (ATC)

CTA es una modalidad de imágenes no invasiva que utiliza rayos X y contraste intravenoso para crear imágenes detalladas del árbol arterial. Proporciona excelentes detalles anatómicos, lo que permite una localización precisa de estenosis, oclusiones y circulación colateral. La angio-TC es valiosa para la planificación quirúrgica y en los casos en los que el ITB no es concluyente.

4. Angiografía por resonancia magnética (ARM)

La MRA es otra técnica de imágenes no invasiva que utiliza campos magnéticos y ondas de radio para visualizar los vasos sanguíneos. Al igual que la CTA, la MRA proporciona información anatómica detallada sin el uso de radiación ionizante. A menudo se prefiere en pacientes con insuficiencia renal o alergias al contraste.

5. Angiografía

La angiografía convencional, aunque invasiva, sigue siendo el estándar de oro para la evaluación anatómica detallada de las arterias periféricas. Implica inyectar un tinte de contraste directamente en las arterias y tomar imágenes de rayos X. La angiografía suele reservarse para los casos en los que se planifica la revascularización, ya que permite el diagnóstico y la intervención simultáneos.

III. Estrategias de manejo para PAD

El tratamiento de la EAP es multifacético y tiene como objetivo aliviar los síntomas, mejorar la capacidad funcional, prevenir eventos cardiovasculares y preservar la viabilidad de las extremidades. A menudo se emplea una combinación de modificaciones del estilo de vida, intervenciones farmacológicas y procedimientos de revascularización.

A. Modificaciones en el estilo de vida

Los cambios en el estilo de vida son la piedra angular del tratamiento de la EAP y son cruciales para todos los pacientes, independientemente de la gravedad de la enfermedad.

1. Dejar de fumar

El tabaquismo es el factor de riesgo modificable más importante para la progresión de la EAP y los eventos cardiovasculares adversos [1]. El abandono total del hábito de fumar es imperativo y debe alentarse y apoyarse firmemente. Los profesionales de la salud deben brindar asesoramiento, terapia de reemplazo de nicotina y farmacoterapia según sea necesario para ayudar a los pacientes a dejar de fumar.

2. Terapia de ejercicio

Los programas de ejercicio supervisados, en particular el **ejercicio supervisado en cinta rodante**, son muy eficaces para mejorar la distancia recorrida y la calidad de vida en pacientes con claudicación intermitente [1]. Estos programas generalmente implican caminar hasta el punto de dolor casi máximo, descansar y luego volver a caminar, durante al menos 30 a 45 minutos, tres veces por semana durante un mínimo de 12 semanas. Se cree que los beneficios están relacionados con una mejor función endotelial, circulación colateral y metabolismo muscular.

3. Dieta y control del peso

Se recomienda una dieta saludable para el corazón, rica en frutas, verduras, cereales integrales y proteínas magras, y baja en grasas saturadas y trans, colesterol y sodio. El control del peso, especialmente en pacientes obesos o con sobrepeso, puede reducir los factores de riesgo cardiovascular y mejorar la salud general.

B. Intervenciones farmacológicas

La farmacoterapia desempeña un papel vital en la reducción del riesgo cardiovascular y el control de los síntomas en pacientes con EAP.

1. Terapia antiplaquetaria

Se recomienda **Aspirina** (75-325 mg al día) o **clopidogrel** (75 mg al día) para la mayoría de los pacientes con EAP sintomática para reducir el riesgo de infarto de miocardio, accidente cerebrovascular y muerte vascular [1]. Se puede considerar la doble antiagregación plaquetaria en escenarios específicos de alto riesgo o después de la revascularización.

2. Agentes hipolipemiantes

Las **estatinas** son esenciales para todos los pacientes con EAP, independientemente de los niveles iniciales de colesterol, para reducir la morbilidad y la mortalidad cardiovascular. Generalmente se recomienda el tratamiento con estatinas de alta intensidad para lograr una reducción significativa del colesterol LDL [1].

3. Medicamentos antihipertensivos

El control de la presión arterial es crucial en los pacientes con EAP. A menudo se prefieren los inhibidores de la enzima convertidora de angiotensina (ECA) o los bloqueadores de los receptores de angiotensina (BRA), pero se pueden usar otros agentes antihipertensivos para lograr una presión arterial objetivo de menos de 130/80 mmHg [1].

4. Manejo de la diabetes

El control estricto de la glucemia es vital para los pacientes diabéticos con EAP para retardar la progresión de la enfermedad y reducir el riesgo de complicaciones microvasculares y macrovasculares. Esto implica modificaciones en el estilo de vida y medicamentos antidiabéticos apropiados, incluida insulina si es necesario [4].

C. Procedimientos de Revascularización

La revascularización se considera para pacientes con claudicación que limita el estilo de vida y refractaria al tratamiento conservador o aquellos con isquemia crítica que amenaza las extremidades (CLTI).

1. Intervenciones endovasculares

Las técnicas endovasculares son procedimientos mínimamente invasivos que se realizan a través de pequeñas punciones en la arteria. Incluyen:

  • **Angioplastia:** Inflado de un globo para comprimir la placa contra la pared arterial.
  • **Stent:** Colocación de un pequeño tubo de malla para mantener la arteria abierta.
  • **Aterectomía:** Eliminación de la placa de la arteria mediante dispositivos especializados.

Estos procedimientos suelen preferirse para lesiones más cortas y menos complejas y pueden realizarse con estancias hospitalarias y tiempos de recuperación más cortos.

2. Bypass quirúrgico

El bypass quirúrgico implica la creación de una nueva vía para el flujo sanguíneo alrededor de una arteria bloqueada mediante un injerto (ya sea un tubo sintético o un segmento de la propia vena del paciente). Por lo general, esto se reserva para oclusiones más largas y complejas o cuando las intervenciones endovasculares han fallado. El bypass quirúrgico ofrece una permeabilidad duradera, pero es más invasivo y se asocia con períodos de recuperación más prolongados.

IV. Consideraciones especiales en el manejo de PAD

Ciertas poblaciones de pacientes y escenarios clínicos requieren especial atención en el tratamiento de la EAP debido a la mayor complejidad y riesgo.

A. Isquemia crítica que amenaza las extremidades (CLTI)

**La isquemia crítica que amenaza las extremidades (CLTI)** representa la forma más grave de EAP, caracterizada por dolor isquémico en reposo, heridas que no cicatrizan o gangrena [1]. CLTI conlleva un alto riesgo de pérdida de extremidades y mortalidad y requiere una intervención urgente. Los objetivos principales del tratamiento de CLTI son la salvación de la extremidad, el alivio del dolor y la mejora de la calidad de vida. La revascularización, ya sea endovascular o quirúrgica, suele ser necesaria y debe realizarse con rapidez. El cuidado integral de las heridas, el control de infecciones y la modificación agresiva de los factores de riesgo también son componentes críticos del tratamiento de la CLTI.

B. PAD en pacientes con diabetes

La diabetes mellitus es un factor de riesgo importante para la EAP e influye significativamente en su presentación y pronóstico. Los pacientes diabéticos con EAP a menudo tienen enfermedad arterial más difusa y distal, vasos calcificados y una mayor incidencia de amputaciones y úlceras del pie que no cicatrizan [4]. El diagnóstico de EAP en pacientes diabéticos puede ser un desafío ya que la neuropatía puede enmascarar los síntomas típicos de claudicación y la calcificación de la arteria medial puede dar lugar a lecturas del ITB falsamente elevadas. En tales casos, las pruebas de diagnóstico alternativas como el índice dedo-brazo (TBI) o los registros del volumen del pulso (PVR) pueden ser más precisas. El control glucémico agresivo, el cuidado meticuloso de los pies y la derivación temprana a un equipo multidisciplinario de salvamento de extremidades son cruciales para estos pacientes.

C. Disparidades de salud en PAD

Las disparidades de salud en la EAP son una preocupación importante, ya que ciertas poblaciones experimentan una carga desproporcionadamente mayor de la enfermedad y peores resultados. Estas disparidades a menudo están relacionadas con el estatus socioeconómico, la raza, el origen étnico y la ubicación geográfica [1]. Por ejemplo, los estudios han demostrado que los afroamericanos tienen una mayor prevalencia de EAP y tienen más probabilidades de sufrir amputaciones en comparación con otros grupos. Los factores que contribuyen a estas disparidades incluyen diferencias en el acceso a la atención, la alfabetización en salud, las creencias culturales y los sesgos sistémicos dentro del sistema de salud. Abordar estas disparidades requiere un enfoque múltiple, que incluya programas de detección específicos, educación del paciente culturalmente sensible, mejor acceso a atención especializada y políticas destinadas a reducir las desigualdades socioeconómicas.

V. Conclusión

La enfermedad arterial periférica es una afección compleja y a menudo debilitante que exige una comprensión profunda por parte de los profesionales de la salud. El diagnóstico temprano a través de una evaluación clínica integral y herramientas de diagnóstico apropiadas, junto con una modificación agresiva de los factores de riesgo, intervenciones farmacológicas y revascularización oportuna cuando esté indicada, son esenciales para mejorar los resultados de los pacientes y prevenir la pérdida de extremidades. Reconocer y abordar consideraciones especiales, como CLTI y PAD en pacientes diabéticos, así como mitigar las disparidades en la salud, son fundamentales para brindar una atención equitativa y eficaz. Al mantenerse al tanto de las últimas directrices y emplear un enfoque multidisciplinario, los profesionales de la salud pueden tener un impacto significativo en las vidas de las personas afectadas por la EAP.

VI. Descargo de responsabilidad

Esta publicación de blog tiene fines informativos únicamente y no constituye un consejo médico. No sustituye el asesoramiento, diagnóstico o tratamiento médico profesional. Siempre busque el consejo de su médico u otro proveedor de salud calificado si tiene alguna pregunta sobre una afección médica. Nunca ignore el consejo médico profesional ni demore en buscarlo debido a algo que haya leído en este artículo. INVAMED no respalda ni recomienda ninguna prueba, médico, producto, procedimiento, opinión u otra información específica que pueda mencionarse en este artículo. La confianza en cualquier información proporcionada por INVAMED, sus empleados u otras personas que aparecen en este artículo es únicamente bajo su propio riesgo.

VII. Referencias

[1] Asociación Estadounidense del Corazón. Enfermedad Arterial Periférica (EAP) para Profesionales. Disponible en: https://professional.heart.org/en/education/pad-for-professionals [2] Abbott. Enfermedad de las arterias periféricas (EAP). Disponible en: https://www.cardiovascular.abbott/us/en/patients/treatments-therapies/peripheral-artery-disease.html [3] AngioDynamics. Enfermedad arterial periférica (EAP) | Profesionales de la salud. Disponible en: https://www.angiodynamics.com/healthcare-professionals/peripheral-arterial-disease/ [4] AAFP. Diagnóstico y tratamiento de la enfermedad arterial periférica. Disponible en: https://www.aafp.org/pubs/afp/issues/2013/0901/p306.html

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